Las concentraciones de Veterinarios en protesta ante el RD 666/2023, que regula la dispensación, prescripción y uso de medicamentos Veterinarios, son cada vez más numerosas, estando convocadas a día de hoy
- 21 de febrero: manifestación del colectivo veterinario en Valencia (18:00 horas).
- 23 de febrero el sector veterinario gallego se manifestará en el Obelisco de A Coruña.
- 28 de febrero: VetsUnidos con el apoyo de AMVAC, COLVEMA y otras asociaciones ha convocado una concentración en la rotonda del recinto ferial de IFEMA de Madrid (de 14:00 a 15:00 h), coincidiendo con la clausura del Congreso Iberzoo Propet de animales de compañía.
- 5 de marzo, Manifestación nacional frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La problemática del RD 666/2023: Más allá de la simple notificación de antibióticos
La polémica sobre la nueva normativa se inicia cuando a principios de año entró en vigor la obligatoriedad de notificar a través de PresVet los antibióticos recetados por los Veterinarios de clínica de pequeños, pero realmente esto es solo la punta del iceberg.
Lo que puede parecer tan sencillo como llevar un simple registro de estas prescripciones, y más allá de las dudas iniciales como fueron los animales sin identificar, es mucho más problemático de lo que pueda parecer visto desde fuera.
Siendo conscientes, como los que más, de la problemática del excesivo uso de antibióticos y la necesidad de controlar su uso, la normativa dificulta el buen hacer del veterinario, que no puede aplicar su criterio clínico.
Para explicar algo de lo que se habla mucho (nueva normativa), pero de lo que no todo el mundo tiene conocimiento, es importante saber que los antibióticos se clasifican en 4 grupos. Los de grupos superiores no pueden usarse a la ligera, están reservados para casos justificados y excepcionales. El motivo es lógico, nadie quiere estar gravemente enfermo por una infección y que ningún antibiótico funcione porque por su uso excesivo las bacterias ya “lo conocen” y son resistentes. Las consecuencias serían fatales. Por eso estos antibióticos de grupos superiores se reservan y guardan “como oro en paño” así:
Los del grupo A, deben evitarse. En animales de producción no pueden usarse y en animales de compañía solo en circunstancias excepcionales y justificadas.
El grupo B es de uso restringido.
El grupo C se utilizará siempre que no haya opciones efectivas en la categoría D. Y la categoría D se debe usar con prudencia y siempre evitando el uso innecesario.
Impacto en la práctica veterinaria: Limitaciones en la prescripción y dispensación de medicamentos
El problema en clínica suele aparecer entre el grupo C y el D. El Veterinario, bajo su criterio clínico y experiencia, solía usar antibióticos del grupo C, que eran eficaces. Pero ahora no puede. Viéndose en la obligación de tirar primero del rango inferior, el D que sabe que en muchos casos no va a funcionar, pero no tiene opción (ante la amenaza de enormes multas), y solo ante la ineficacia de este tratamiento pasar al grupo C. Pudiendo usar uno de rango superior siempre que esté justificado ante un antibiograma (prueba para saber exactamente a qué antibiótico es sensible la bacteria en cuestión).

Que si, con la teoría en la mano sería lo ideal en todos los casos, pero la clave del problema está en que esta prueba puede tardar varios días, que pueden ser fatales para el animal en caso de infecciones graves y avanzadas, como se cree que pudo pasar en el caso de Selva, una perra que ante una mordedura fue tratada, como marca la ley, con un antibiótico entendemos que de grupo D, que fue ineficaz, mientras se esperaban los resultados del antibiograma.
La perra tuvo una sepsis (infección generalizada) y para cuando llegaron los resultados que indicaban el antibiótico a utilizar, la perra ya había fallecido.
Además el veterinario no puede dispensar medicamentos de su propio botiquín y las farmacias no siempre disponen de los medicamentos recetados, por lo que se origina un bagaje del tutor de farmacia en farmacia para muchas veces no conseguir el medicamento que su perro enfermo precisa, cuando el Veterinario tendría en sus manos (en su botiquín) la solución pero las tiene atadas y no puede dispensarlo, lo cual lleva muchas veces a incrementar tensiones con los tutores.
Otras reclamaciones del sector: IVA veterinario y sanciones desproporcionadas
Otra de las peticiones que clama el sector es la implantación de unas multas más proporcionales, pues un Veterinario que incumpla esta normativa se enfrenta a multas entre 60.000 € y un millón de euros.
Todo esto sin tener en cuenta problemas previos que también se reclaman, como el IVA del 21%, como si de un lujo se tratara, cuanto el resto de servicios sanitarios tienen un IVA reducido. Este IVA encarece mucho el servicio veterinario, haciéndolo inaccesible para muchas personas, en detrimento de la salud de sus mascotas y en consecuencia de la salud pública.

Un comentario
SI QUIEREN MONOPOLIZAR LOS MEDICAMENTOS, DEBERIAMOS EXCLUSIVAMENTE DIAGNOSTICAR Y QUE LAS FARMACIAS PUSIERAN EL TRATAMIENTO.
CUANDO SIGUIERAN MURIENDO ANIMALES, LOS PROPIETARIOS DE ESTAS MASCOTAS DEBERIAN DENUNCIAR MASIVAMENTE EN LOS JUZGADOS AL FIRMANTE DEL RD 666, ES DECIR EL BOLAÑOS