Dígase por delante que, como veterinaria, quiero insistir en que automedicar a la mascota nunca es una buena idea. A veces puede tener éxito, claro, pero otras el desastre es importante y las consecuencias graves.
Con automedicar no me refiero sólo a medicamentos como tal, si no a este tipo de remedios naturales de los que hablaremos a continuación. Lo normal es pensar que qué daño va a hacer algo natural, pero sí, puede hacerlo si no es lo adecuado. Además, y lo que es más importante y habitual, nos puede dar la falsa seguridad de que el animal está siendo tratado, privándolo así del tratamiento médico que realmente necesita.
Ante una herida, ya no sólo infectada, si no profunda y/o abierta, debemos acudir al veterinario.
Uso de la miel en la curación de heridas en mascotas
Hoy venimos a hablar de la miel. Habitualmente empleada para consumo, muchas veces como edulcorante, por su sabor dulce. Se está extendiendo también su uso en cosméticos; champús, jabones, cremas e incluso bálsamos labiales.
Y no es para menos, la miel es un producto “mágico”, mucho más que un producto de las flores, ya que las abejas no sólo recogen el néctar de estas, si no que lo transforman aportándole sustancias producidas por ellas misma y le rebajan la humedad hasta convertirlo, no sólo en un alimento apto para consumo, sino muy beneficioso para la salud al incorporarlo a nuestra dieta.

Beneficios y propiedades de la miel para la cicatrización de heridas
Su aplicación como apoyo en la curación de heridas, está en desuso. Si bien se utilizaba con este fin antiguamente, la sociedad fue dejando a un lado la mayoría de remedios naturales para dar paso a los medicamentos químicos, que ofrecían mayor confianza y resultados más efectivos. Pero de un corto tiempo a esta parte, parece que, a base de normativas, resistencias y posibles efectos secundarios y la búsqueda de un estilo de vida más natural, se vuelve a buscar productos orgánicos y respetuosos. De aquí que este tipo de ingrediente vuelva a incluirse en muchas terapias, también por parte de los veterinarios.
La miel puede ser muy beneficiosa en la curación de algunas heridas (no todas) por su efecto humectante, en los casos en los que sea de interés mantener la herida húmeda, tiene propiedades antisépticas y antioxidantes naturales. Además es calmante y, sobre todo, favorece el proceso de cicatrización, estimulando la regeneración del tejido granular y del epitelio pudiendo, en algunos casos y siempre con confirmación del veterinario, sustituir a pomadas comerciales.
Antes de aplicarla, la herida debe estar muy limpia y desinfectada. Después de aplicar la miel colocaremos una venda o gasa y lo cambiaremos con la frecuencia indicada por el veterinario según el caso.
Qué tipo de miel es adecuada para tratar heridas
No todas las mieles valen, debe ser pura, natural y artesana, preferiblemente de apicultor local. El efecto está en su preparación por parte de las abejas, única y exclusivamente. Si compramos una miel que lleva añadidos jugos o substancias artificiales no servirá de nada.
La miel, como producto natural, no está exenta de contener (de manera puntual y esporádica), algún tóxico, contaminante o microorganismo que pudiera ser especialmente perjudicial para la herida, por ello debemos observar los efectos en las primeras horas /días y suspender su uso si la herida empeora o no mejora, y consultar al veterinario cualquier nuevo síntoma.
No todas las heridas valen para este tipo de tratamiento. Beneficioso si, milagroso no. Puede apoyar en el proceso curativo, ayudando a cicatrizar y manteniendo la herida en buenas condiciones. Pero no debemos tirar de este tratamiento por nuestra cuenta sin que sea el veterinario el que nos confirme que es lo indicado, de qué manera y, muy probablemente, con qué cuidados a mayores (lavado, desinfección…) u otros tratamientos (tópicos u orales) lo debemos complementar.
Por tanto, miel sí, pero cómo y cuándo debe decidirlo el veterinario. Únicamente podemos aplicarla por nuestra cuenta en heridas muy leves y/o como primer auxilio antes de acudir a la clínica, y siempre después de limpiar muy bien la herida.


