Cuando decides compartir tu vida con un gato, es fundamental respetar su naturaleza felina, tener en cuenta todas sus necesidades y tratar de satisfacerlas en la medida de lo posible.

Con esto, es fundamental no cambiar su instinto natural, es decir, no hay que adaptar al gato a tu casa sino intentar que tu casa de adapte al gato.

Es habitual que te preguntes cómo hacer para que tu gato no arañe muebles y sofás pero es importante que entiendas que este comportamiento no es malaeducación, desobediencia o aburrimiento, sino que es una forma de expresión necesaria con la que debes de aprender a convivir y adaptarte, si realmente quieres compartir tu vida con él.

Igual que cuando decides tener un perro debes asumir sacarlo varias veces al día para que pueda hacer sus necesidades en el exterior, si tienes un gato, tienes que asumir que estos arañan.

Y lo hacen por varios motivos:

  • En primer lugar y lo más evidente, para el cuidado de sus uñas. El desgaste y eliminación de tejido muerto les ayuda a mantenerlas cuidadas y que no crezcan en exceso.

  • Marcaje en los objetos, a modo de instintiva comunicación y como una forma de dejar su señal.

  • Rejación y liberación de estrés, siendo para ellos muy agradable y tranquilizador.

 

¿Qué puedes hacer para evitar arañazos en lugares inapropiados?

 

Como decimos, los arañazos son inevitables pero lo que sí puedes hacer, es tratar de redirigirlos. La mejor forma de hacerlo es ofreciéndole rascadores dispersos por toda la casa, que puedes frotar con hierba gatera, para hacerlos más atractivos y desviar los arañazos.

Hay superficies, generalmente los sofás, que les resultan especialmente llamativas. En estos casos puedes probar a cubrirlos con fundas de distinta textura, que le resulte menos atractiva. También se comercializan rascadores para colocar colgados o adheridos a los sofás o en aquellas zonas que suelen racar, normalmente bajos y esquinas, evitando así que estropeen la tapicería.

Con esto, es probable que hayas escuchado hablar de unas polémicas y complejas cirugías que privan al gato de sus uñas.

Por un lado está la Desungulación, que se realiza bajo anestesia general, y se amputa no sólo la uña sino también la última falange de la pata en la que va insertada, evitando que esta vuelva a nacer. Esta una mutilación cruel que tiene efectos muy negativos en su salud física y emocional, ya que le falta una parte del cuerpo para él indispensabe en su vida diaria, para jugar, trepar, comunicarse y en general expresarse como felino. Su realización está prohibida en muchos países.

Otra técnica, menos conocida, es la Tenectomía, en la que se corta el tendón (en la zona de la muñeca) que permite al gato extraer la uña. Por lo que la uña permanece pero el gato no es capaz de sacarla. El daño psicológico y físico es el mismo, pues si bien tiene uñas, se encuentra con la frustrante y sumamente cruel situación de no poder sacarlas y por tanto, utilizarlas.

Es frecuente que ante la privación de las uñas, muchos adopten una vida triste y sedentaria al verse privados de gran parte de sus movimientos naturales, lo que hace que irremedaiblemente empiecen a coger peso hasta la obesidad, con toda la problemática que esto implica para su salud. Ni qué decir tiene que los gatos que sufren estas operaciones no pueden tener acceso al exterior ya que no tienen la capacidad de trepar, cazar o defenderse de un ataque.

En el caso de los felinos domésticos que a veces no desgastan suficiente las uñas, sobre todo las de las patas traseras, a veces (¡no siempre!), es necesario cortárselas. Suele ser complicado pues es para ellos un procedimiento muy incómodo, siendo a veces necesario acudir a la clínica.

Si se quiere hacer en casa es fundamental hacerlo con cuidado y cortar lo mínimo, únicamente la punta. Para ello pondremos nuestro pulgar sobre la almohadilla para conseguir que las extraiga y con la otra mano cortaremos lo mínimo (1-2 mm) con unas cortaúñas específico y siempre evitando llegar a la zona sonrosada, que está vascularizada y cortarla provocará dolor además de hemorragia.

Recuerda: Siempre que vayas a incorporar un animal a tu familia debes informarte antes de cuáles son sus necesidades, plantearte si serás capaz de adpatar tu vida a él y darle todo aquello que necesita durante toda su vida.

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