Todos los perros babean en mayor o en menor medida y esto es, en principio, algo normal. No son simplemente un acompañante más o menos molesto de nuestro peludo, sino que tienen una función muy importante para su organismo: la saliva es una ayuda a la digestión en el primer tramo del tracto digestivo.

Teniendo en cuenta esto y como ya sabrás, hay razas que producen más saliva que otras.

Por un lado, están las razas grandes belfos como un San Bernardo o un Gran Danés, que parecen tener permanentemente un chorro de baba colgando. Esto se debe a que el belfo, labio superior, es muy largo cayendo por encima y cubriendo completamente el inferior, con lo que la saliva chorrea por fuera. Y por otro están los perros braquicéfalos tipo Bulldog, Bóxer o Carlino en los que el babeo permanente se debe a que su lengua es desproporcionadamente grande respecto a su cavidad bucal,  colgando muchas veces por fuera.

Con esto, ten en cuenta que el aumento de salivación puede tener causas no patológicas, es decir, consideradas normales:

  • Comida: si convives con un perro sabrás que la comida, jugosa y deliciosa, provoca que el babeo se multiplique.

  • Nerviosismo: La saliva será más abundante también en aquellos animales nerviosos y también aumentará en situaciones de estrés.

  • Entusiasmo: también de entusiasmo o la excitación son causantes de una hipersalivación. Si tu perro saliva más cuando te ve llegar, cuando está expectante porque llega el momento de salir y te ve coger la correa, cuando ve a alguien que le gusta o cuando juega con otros perros, es normal.

Pero otras veces puede ser indicativo de un problema patológico:

  • Mareos: clasificaremos dentro de este grupo la salivación que producen en el coche y otros medios de transporte aquellos animales que tienden a marearse. Normalmente va acompañado de náuseas y precede al vómito.

  • Deshidratación: la causa más frecuente de hipersalivación patológica es la deshidratación, generalmente provocada por el calor. En este caso irá acompañada de jadeo constante y mucosas pálidas. Y sería una de las primeras señales del conocido golpe de calor.

  • Intoxicación: otra causa sería una intoxicación, siendo este uno de los primeros síntomas, pudiendo aparecer después vómitos, diarrea, fiebre y posteriormente desorientación, dificultad para respirar, temblores e incluso convulsiones. Estas pueden ser provocadas por muchos factores, siendo los más frecuentes los productos químicos (raticidas, herbicidas, pesticidas e insecticidas) y anticongelante. Fármacos de humana (ibuprofeno/paracetamol/aspirina), productos para desparasitar o productos de limpieza del hogar como detergentes o desinfectantes. Alimentos tóxicos como setas, algunas plantas, chocolate o comida en mal estado.

  • Reacciones alérgicas: que pueden estar provocadas, entre otros, por picaduras o mordeduras de insectos (abeja, serpiente…), pulgas, agentes del medio como polen o plantas o contacto directo con el alérgeno. La salivación inicial suele ir acompañada de picor, hinchazón y/o enrojecimiento, pudiendo evolucionar a problemas respiratorios y shock.

  • Problemas gastrointestinales: todos aquellos desórdenes digestivos que provocan náuseas y suelen acabar en vómitos, acostumbran ir precedidos de hipersalivación.

  • Enfermedades en la cavidad oral: desde un diente roto o sarro a enfermedad periodontal, inflamación de las encías o de la boca en general, con dolor e incluso úlceras, sin descartar posibles tumores. El babeo suele ir acompañado de mal aliento.

 

Por tanto, ante un babeo excesivo debes plantearte si estás ante un babeo no patológico, que sería normal y fisiológico o si, descartado lo anterior y/o acompañado de otros síntomas, podría tener causa patológica. Y recuerda, si estás ante este segundo caso o tienes dudas, ¡acude cuando antes al veterinario!

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