Es un hecho que uno de los principales problemas al que nos presentamos los tutores de gato son los problemas urinarios. La base del problema también es bien sabida por todos: los gatos beben poca, muy poca agua.
Son descendientes de animales del desierto que vivían con escasez de agua y obtenían la mayor parte de la hidratación a través de sus presas. Como siempre pasa, la fisiología se adapta al medio y necesidades, por lo que, para su supervivencia en un medio tan seco, “aprendieron” a beber poco, concentrar la orina y a producir heces secas, lo que sería efectivo en ese momento pero un problema en el gato doméstico, sobre todo si se alimenta sólo de comida seca. Si no cazan, no beben y no reciben hidratación en el alimento, el problema urinario está servido.
La orina concentrada y sobresaturada es un caldo de cultivo para infecciones y para la precipitación de minerales, que forman cálculos. Todo ello da lugar a una serie de desórdenes urinarios englobados bajo el término FUS (Síndrome Urológico Felino) o FLUTD (Enfermedad del tracto urinario inferior), que da lugar a inflamaciones, infecciones y formación de cristales o piedras tanto en la vejiga como en la uretra.
La sintomatología que observaríamos ante esta problemática sería:
- Intentos muy frecuentes de orinar
- Micciones muy pequeñas o ausentes
- Micción dolorosa
- Sangre en la orina
La situación empeora si los cálculos dan lugar a obstrucción, se acumularía la orina en la vejiga y el gato deja de comer y beber, está triste y apático, en este momento la consulta veterinaria es urgente pues habría un riesgo vital.
¿Cómo prevenir los problemas urinarios en gatos?
Hidratando lo máximo posible
Obligarle a beber es complicado. Sí, pueden ayudar determinadas acciones, como ofrecer agua corriente en grifos, fuentes o similares. También tener agua siempre muy limpia y fresca en varios puntos de la casa.
Pero sin duda lo más efectivo será añadir el agua en la comida, es decir, que la comida sea lo más húmeda posible para que se hidrate mientras come.

Por ello, si bien pueden ser un complemento ideal también en perros, en gatos es especialmente importante complementar el pienso seco con tomas de comida húmeda, o incluso, si sus necesidades lo permiten, que la dieta sea exclusivamente comida húmeda. Para ello, Lenda ofrece una gran variedad de opciones, en forma de guisos de caballa, lomo o merluza, entre otros. En ellas se ofrece el pescado tal cual, al natural, cocido en su propio caldo para preservar nutrientes y sabor. Aportan una humedad en torno al 80%, siendo además un alimento completamente natural y muy sabroso.
Otra opción son los patés, con una humedad igual o superior y sabores de lo más variado.
De esta manera estaremos aportando a nuestro gato una fuente natural de hidratación, lo cual ayudará a prevenir esta clase de problemas.
Si de todos modos finalmente aparece el problema urinario, la dieta debería ser específica para resolver el problema: mantener el pH urinario adecuado, disolver los cristales y diluir la orina.


