Es habitual que el tutor piense que si un perro huele mal, necesita simplemente un baño. Sin embargo, cuando el mal olor aparece de forma persistente, incluso con una buena higiene, suele ser una señal de que existe algún problema de salud que conviene identificar.
El olor corporal puede tener diferentes causas:
Principales causas del mal olor en perros
Mal aliento
Una de las causas más frecuentes de mal olor procede de la boca. Aunque muchas personas creen que es normal que perros y gatos tengan mal aliento, en realidad lo más habitual es que indique algún problema.
La enfermedad periodontal afecta a una gran parte de los perros adultos. La acumulación de placa y sarro favorece el crecimiento de bacterias que producen ese olor intenso y, además, provocan inflamación de las encías, dolor e incluso pérdida de piezas dentales.
En algunos casos, un aliento con olor especialmente fuerte también puede ser un signo de enfermedades más importantes, como insuficiencia renal o diabetes, especialmente si aparece acompañado de otros síntomas como pérdida de apetito, aumento de la sed o adelgazamiento.
Los oídos
Si el olor procede claramente del oído, es muy probable que exista una otitis.
Algunas razas de perros con orejas caídas o abundante pelo en el canal auditivo tienen mayor predisposición, por la falta de ventilación, aunque cualquier perro puede desarrollarla y es una patología muy habitual.
Cuando una mascota se rasca continuamente las orejas, sacude la cabeza, la inclina hacia un lado o siente dolor al tocarlas, conviene acudir al veterinario antes de que la infección avance.

La piel
La piel es el órgano más grande del cuerpo y actúa como una barrera natural frente a bacterias, hongos y otros agentes externos. Cuando esa barrera se altera, aparecen infecciones o dermatitis que favorecen la aparición de malos olores.
Aunque muchas enfermedades de la piel requieren un tratamiento veterinario específico, la alimentación desempeña un papel clave en su prevención y en el mantenimiento de una piel sana.
Una dieta equilibrada, elaborada con ingredientes de alta calidad y proteínas de elevada digestibilidad, aporta los nutrientes que la piel necesita para renovarse correctamente. Además, nutrientes como los ácidos grasos omega-3 y omega-6, el zinc, la biotina o determinadas vitaminas ayudan a fortalecer la barrera cutánea, reducir la inflamación y favorecer un pelaje brillante y saludable.
Por ello recomendamos dietas como Lenda Vet Gastro&Atopic para perros tendentes a problemas de piel como dermatitis o alergias.
Las glándulas anales
Las glándulas anales producen una secreción con un olor muy intenso que normalmente se elimina durante la defecación.
Cuando estas glándulas no se vacían correctamente, pueden acumular contenido, inflamarse o incluso infectarse. El propietario suele notar un olor muy fuerte y desagradable, además de observar que el perro arrastra el trasero por el suelo o se lame insistentemente la zona.
¿Puede influir la alimentación si el perro huele mal?
Con frecuencia pensamos en la alimentación únicamente como fuente de energía. Sin embargo, una buena nutrición influye prácticamente en todos los órganos del organismo, incluyendo la piel, la cavidad oral, el sistema digestivo y el sistema inmunitario.
Una alimentación de calidad puede contribuir a mantener una piel fuerte y resistente, favorecer un pelo brillante y con menor tendencia a la caída, mejorar la salud intestinal gracias a ingredientes altamente digestibles y al aporte de fibra funcional, ayudar a mantener una microbiota intestinal equilibrada y reforzar el sistema inmunitario.
Cuando alguno de estos aspectos falla, es más fácil que aparezcan alteraciones que, además de afectar al bienestar del animal, también pueden manifestarse mediante olores desagradables.
¿Cuándo debemos preocuparnos por el mal olor?
Es recomendable acudir al veterinario cuando el mal olor aparece de forma persistente o se acompaña de alguno de estos signos:
- Mal aliento muy intenso.
- Enrojecimiento de la piel.
- Picores continuos.
- Secreciones en los oídos.
- Caída excesiva de pelo.
- Inflamación alrededor del ano.
- Pérdida de apetito.
- Pérdida de peso.
- Aumento de la sed o de la cantidad de orina.
Cuanto antes se identifique la causa, más sencillo suele ser el tratamiento.
En conclusión, el mal olor en perros y gatos nunca debe considerarse simplemente una cuestión estética. En muchas ocasiones es la primera señal de que algo no funciona correctamente y puede estar indicando un problema en la boca, la piel, los oídos, el aparato digestivo o incluso una enfermedad sistémica.
Pero muchas de estas alteraciones pueden prevenirse mediante una combinación de revisiones veterinarias periódicas, una correcta higiene y una alimentación de calidad.
En Lenda Pet Food entendemos la alimentación como una parte esencial del cuidado diario de las mascotas. Seleccionar ingredientes de alta calidad, altamente digestibles y ricos en nutrientes funcionales permite aportar mucho más que energía: ayuda a cuidar su salud desde el interior para que puedan disfrutar de una vida más larga, activa y saludable.


