Mucho se habla del efecto que pueden tener los fuegos artificiales y los ruidos fuertes en los perros, pero quizá nos olvidamos de los fuegos artificiales y gatos, que sufren tanto o más que ellos, especialmente los callejeros, que no tienen donde refugiarse.
Los gatos tienen un oído muy fino, por lo que el ruido de fuegos, bombas y cohetes será para ellos estremecedor. Esto sumado a la inquietud de no saber de donde proviene este ruido y relacionarlo con algo peligroso, genera un enorme pánico, miedo y estrés.
¿Cómo ayudar a los gatos que viven en casa durante los festejos?
Los gatos que viven en casa pueden ser acompañados y reconfortados por sus tutores. Desde algunos ayuntamientos ya están avisando del día y hora en que tendrán lugar este tipo de eventos para estar preparados y tratar de mitigar sus efectos (en la medida de lo posible).
Cerrar ventanas e incluso persianas ayudará a mitigar el ruido de fuegos artificiales. Su zona de confort, el lugar seguro, accesible para él, con su cama y si es posible algún tipo de refugio donde esconderse, le puede ayudar a sentirse más seguro, camas cerradas o una simple caja, donde se sienta protegido. Debemos permitirle esconderse si lo necesita y no obligarle a salir. Podemos utilizar, en aquellos especialmente sensibles, dispositivos liberadores de feromonas apaciguantes. Y una dosis extra de mimo, cariño y compañía les aportarán la calma que necesitan.
Ojo. Un gato asustado puede actuar por impulso y, fruto del pánico y de tratar de escapar del peligro, podría arrojarse por un balcón o ventana.
Pero, ¿Qué pasa con aquellos que no tienen casa?
El problema son aquellos, tantos, que viven en la calle sin dueño que los proteja, expuestos no sólo a ruidos inesperados que muchas veces se alargan en el tiempo, si no también a personas malintencionadas.

Recomendaciones para crear un espacio seguro y tranquilo
Respecto a los primeros, es importante tener cuidado en zonas donde habitan, pues como decíamos un gato asustado por tal ruido inesperado puede entrar en pánico, lo cual no sólo supone un enorme sufrimiento para el animal, si no que, asustado, puede cruzarse en la carretera ante los coches, suponiendo también un riesgo para los conductores. Debemos ser especialmente compresivos con ellos en estas circunstancias y darles apoyo o incluso cobijo, de ser posible. También es importante tener en cuenta que al estar tan asustados pueden ser algo más ariscos de lo habitual.
En cuanto al segundo aspecto, ayer noche mientras paseaba con el perro, vi a dos personas, niño y adulta, lanzando petardos a un callejón que, por todo el vecindario es sabido, es un lugar donde viven y se alimentan varios gatos callejeros.
El riesgo para los gatos callejeros en fiestas y verbenas
Estos gatos son responsabilidad única y exclusiva de los ayuntamientos donde viven y ni que decir tiene que ningún vecino puede tomarse la justicia por su mano.
Como seres vivos que son, aún sin propietario visible, están amparados por la ley de bienestar animal, por lo que todo aquello que atente a su bienestar, no sólo físico, si no también psicológico, podría considerarse delito y sancionarse como tal.
Es decir, que arrojar un petardo o cualquier tipo de explosivo ruidoso contra ellos o cerca de ellos, podría considerarse maltrato. Aún no siendo el fin herir al animal, si no con el objeto de asustarlo, pues en tal normativa está específicamente contemplado el provocar miedo o estrés innecesario al animal.
Por tanto, aprovecho este post para recordar que todo animal, como ser vivo, está amparado por esta ley y cualquier acto que atente contra su bienestar, no sólo físico, si no también emocional, puede y debe ser denunciado.
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