El verano trae consigo días más largos, vacaciones, playa, montaña… y también muchas dudas para quienes conviven con un perro.
En este recopilatorio respondemos de forma clara y sencilla a algunas de las preguntas más frecuentes que recibimos en consulta durante los meses de calor.
Cómo regulan los perros el calor en verano
¿Es cierto que los perros no sudan?
En parte, sí sudan, pero muy poco, a través de las almohadillas de las patas y de la trufa. Su principal mecanismo para eliminar el calor es el jadeo. Por eso, cuando la temperatura ambiental es muy elevada o la humedad es alta, este sistema resulta menos eficaz y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor.
¿Todos los perros tienen el mismo riesgo de sufrir un golpe de calor?
No. Los perros braquicéfalos (Bulldog Francés, Pug, Bulldog Inglés, Bóxer…), los cachorros, los perros mayores, los animales con obesidad, enfermedades cardíacas o respiratorias y aquellos con pelaje muy abundante son especialmente sensibles al calor.
¿Es buena idea cortarle el pelo, o incluso raparlo completamente, para afrontar mejor el calor?
En la mayoría de los casos, no. El pelo actúa como aislante tanto frente al frío como frente al calor y ayuda a proteger la piel de la radiación solar y de picaduras o parásitos. La clave para saber si está o no indicado es saber si es un perro con una o dos capas de pelo.
Los perros de “doble capa” de pelo son aquellos que tienen una capa externa, más dura, que les da su color característico, y otra interna, oculta bajo esta, más fina y lanosa, que no se observa a simple vista y que asegura el aislamiento térmico, como pueden ser Husky, Border Collie, Pastor Alemán, Golden o Labrador. En estos casos, el corte o rasurado estaría completamente contraindicado, pues estarías destruyendo su defensa natural contra la temperatura. Basta con un buen cepillado para eliminar el subpelo muerto.

Cómo prevenir un golpe de calor en perros
¿Puedo dejarlo un momento en el coche si está a la sombra y le dejo agua?
No. Ni con agua, ni con las ventanillas abiertas, ni aparcado a la sombra. La temperatura dentro de un vehículo aumenta muy rápidamente y puede superar los 50 °C en pocos minutos, convirtiéndose en una trampa mortal.
¿Qué hago si creo que mi perro tiene un golpe de calor?
Llévalo inmediatamente a un lugar fresco, moja su cuerpo con agua fresca (no helada), especialmente en abdomen, ingles y patas, ofrece pequeñas cantidades de agua si está consciente y acude cuanto antes a un centro veterinario. El tiempo es clave para evitar daños graves.
¿Puede beber agua muy fría?
Lo mejor es ofrecer agua fresca y limpia, pero no helada. Lo importante es que siempre tenga acceso al agua y pueda hidratarse con frecuencia, especialmente durante los paseos o después del ejercicio.

¿Es recomendable llevar al perro a la playa?
Está bien siempre que ambos disfrutéis y no sea para él una fuente de estrés o un mal trago. Y siempre que esté permitido y tomando precauciones: disponer de sombra, agua potable, evitar las horas centrales del día y aclarar el pelo con agua dulce después del baño para eliminar sal, arena o posibles microorganismos.
Alimentación y protección solar para perros en verano
¿Es normal que coman menos en verano?
En principio, la falta de apetito no es alarmante; tanto perros como gatos tienen por tendencia natural reducir su ingesta de alimentos cuando los niveles de luz y las temperaturas aumentan.
Los cerebros de nuestros peludos están preparados para acumular alimento en invierno y bajar la ingesta en verano.
Si bien no es nada preocupante, podemos incentivar la ingesta con alimentos frescos como Foodie, que se pueden ofrecer refrigerados y pueden resultar mucho más atractivos y refrescantes que el pienso seco.
¿Pueden quemarse con el sol?
Sí. Los perros con piel clara, poco pelo o zonas despigmentadas (nariz, orejas, abdomen) pueden sufrir quemaduras solares. En algunos casos es recomendable utilizar protectores solares específicos para mascotas.
El verano puede ser una época fantástica para disfrutar con tu perro, siempre que adaptemos las rutinas al calor. Paseos en las horas adecuadas, hidratación constante, protección frente a parásitos y evitar situaciones de riesgo son las mejores herramientas para prevenir problemas. Ante cualquier signo de golpe de calor o malestar, acude cuanto antes a tu veterinario: actuar con rapidez puede marcar la diferencia.


