Se suele escuchar bastante aquello de “Yo prefiero uno de raza que se portan mejor” o “Necesito que sea de raza porque lo quiero para esto o esto otro“.
Es bien sabido que, según que razas, son más apropiadas que otras para según qué funciones, tareas o simplemente estilos de vida. Siendo más que razonable escoger el tipo de perro que se adapta a nuestro hogar y costumbres.
Tamaño, temperamento y estilo de vida
Si buscas un perro que, además de compañía te guarde la casa, necesitas un tipo de perro concreto. Hasta aquí estamos todos de acuerdo. Pero quizá depende más de su tamaño y temperamento que de la raza en sí.
Si eres de salir a correr a diario muchos kilómetros y quieres un perro que te siga el ritmo para incorporarlo a esta rutina, más de lo mismo. Puedes buscar un Border Collie por ser una raza buena para ello o puedes buscar un perro de características similares y energía adecuada para este fin aún no siendo de raza.
Si vives en un piso pequeño con una vida muy sedentaria y buscas un perro tranquilo, puedes irte a un cachorro de según que razas. También a un perro adulto cuyo tamaño definitivo esté ya definido y su carácter sea sobradamente conocido por quienes le cuidan, sin sorpresas. O lo que es mejor, un perro Senior que adoran descansar al calentito y los paseos breves.
Si tienes niños, puedes buscar en Google, “mejores razas para niños” y hacerte con un cachorro que durante meses hará pis por toda la casa y morderá lo que pille. O puedes optar por adoptar un perro mestizo porque, lo mismo que el de raza, si lo crías con los niños desde pequeño el éxito está casi garantizado.
Que debemos escoger nuestra mascota en función de nuestras necesidades y estilo de vida está claro, pero quizá deberíamos fijarnos más en su complexión, tamaño o carácter, que es lo que realmente importa, que en su “marca”.

Mitos sobre mestizos y perros de raza
Asegurar que un perro por ser de raza te dará garantías de comportamiento excelente mientras que uno mestizo seguro que será más nervioso, desobediente o incluso agresivo, es mucho decir.
Es cierto que mucho del carácter de los perros va en su genética, pero la mayor parte de su forma de ser dependerá principalmente de la educación que le demos y un proceso de socialización adecuado desde pequeño. Si esto lo hacemos de manera correcta y tenemos la posibilidad de implantarlo desde cachorros, no tienes menos oportunidades de que salga bien que con un perro de según que raza.
Creo que la mala fama de los perros mestizos se debe a que muchos de ellos son adoptados ya de adultos, pues si, los mestizos se abandonan mucho más que los de raza.
Un perro abandonado y posteriormente adoptado, pasando seguramente entre medias meses y años en perreras o protectoras, arrastra inevitablemente problemas psicológicos más o menos graves causados por sus circunstancias. Por eso a veces es más difícil educarlos una vez llegados al hogar. Porque algunos no conocen más mundo que el canil, otros vienen de maltrato y otros fueron abandonados por quienes más querían. Muchos nunca pasearon con correa o no vieron el tráfico, la gente, niños, bicis y coches.
Algo que muchas veces no se tiene en cuenta es que los cachorros abandonados recién nacidos o con pocos días que se tienen que criar sin madre, a veces sin hermanos, y a biberón, no sólo son privados de la leche materna si no de todo lo que les enseña su madre en los primeros dos meses de su vida en cuanto a comportamiento y relación con sus congéneres. Muchos de estos cachorros luego no saben relacionarse con otros perros, más que ladrando, erizados o con agresividad, que en realidad es puro miedo a lo desconocido.
Y suelen ser mestizos. Porque si un perro, sea de la raza que sea, pasa por estas mismas circunstancias, tendría los mismo traumas o problemas de conducta que achacamos a los mestizos. La cuestión es que pasa mucho menos entre los de raza, por ello en apariencia los problemáticos son los mestizos. Por triste que suene, tienen un valor económico y estético que hace que se abandonen mucho menos, y en caso de que pase, porque claro que pasa, son adoptados mucho antes, acumulando menos problemática.
Porque vivimos en una sociedad desgraciadamente muy racista, término que se suele emplear mucho menos con los animales, pero todo esto es un claro ejemplo de ello.
Por ello me parece sumamente injusto comparar al perro, probablemente mestizo, que va ladrando, nervioso y tirando de la correa, con el labrador que pasea suelto pegadito a su dueño de manera tranquila. Porque uno fue criado y educado en una familia, y otro es la primera vez que ve el mundo.
¿Tiene peor carácter? No. Tuvo peor suerte.
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