Estos días, prácticamente toda España se encuentra sumida en una enorme ola de calor. Para aquellos que compartimos nuestra vida con perros, este bochorno, además de la posible molestia personal, nos lleva a preocuparnos por su bienestar.
Porque aunque quizá en casa podamos más o menos controlarlo, ya sea con aire acondicionado o tratando de mantener el calor fuera, con ventanas y persianas cerradas, inevitablemente tenemos que salir para que nuestro compañero peludo haga sus necesidades.
Todos conocemos el consejo: evitar las horas centrales, saliendo a pasear lo más temprano por la mañana y tarde por la noche, pero la realidad es otra, pues un paseo a mitad del día, para que por lo menos haga un pis rápido entre trabajo y rutinas veraniegas, es prácticamente imprescindible.
Y nos tenemos que tirar a la calle con el sol en su máximo esplendor, temperaturas inhumanas y nuestro perro con su abrigo de pelo y las patitas al aire.
Recordemos que los perros no regulan su temperatura corporal igual que las personas. Su principal mecanismo para eliminar el exceso de calor es el jadeo, por lo que son mucho más vulnerables a las altas temperaturas, especialmente los cachorros, los animales de edad avanzada, las razas braquicéfalas —como bulldogs, carlinos o bóxers— y aquellos con enfermedades cardíacas o respiratorias.

Paseos de verano con perro: horarios y salidas imprescindibles
Entonces, ¿qué podemos hacer para hacerlo más llevadero y, literalmente, no “morir” en el intento?
Elige bien el horario
Como comentábamos, este dato puede parecer importante para alguien que no tiene perro, pero el que lo tiene sabe que probablemente un paseo a primerísima hora y otro a última con la fresca serán insuficientes, y tendremos que salir a mediodía.
Pero sí podemos tenerlo en cuenta de cara a dar paseos más largos, duraderos y agradables en estos horarios más frescos, cansar al perro todo lo posible, dejarlo correr, jugar con él… y dejar la salida de mediodía únicamente para hacer sus necesidades lo antes posible sin pararse a dar vueltas ni a hacer ejercicio.
Calor en el suelo: cómo proteger sus almohadillas
Atención al suelo
Nosotros no nos damos cuenta porque llevamos zapatos, pero el asfalto, las baldosas y otras superficies pueden alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras dolorosas en las almohadillas.
Truco: Antes de salir a pasear con tu perro, haz una prueba muy sencilla: coloca el dorso de tu mano sobre el asfalto o la acera durante 5 segundos.
Si no puedes mantenerla apoyada durante este tiempo porque quema o resulta incómodo, el suelo está demasiado caliente para las almohadillas de tu perro y si sales puede sufrir enormes molestias.
Muchas veces será imposible, pero intenta optar por zonas de césped, tierra, árboles, parques o espacios con sombra, que son siempre una mejor opción para disfrutar del paseo con seguridad.
Hidratación y señales de golpe de calor en perros
Hidratación
Lleva agua fresca durante los paseos y ofrece pequeñas cantidades de forma regular. Mantener una buena hidratación es fundamental para ayudar a regular la temperatura corporal y prevenir la deshidratación.
Hay bebederos plegables cuyo diseño ligero y compacto permite llevarlos fácilmente en una mochila, bolso o simplemente sujetos a la correa. En cuestión de segundos puedes ofrecer agua fresca a tu mascota, ayudando a prevenir la deshidratación y el sobrecalentamiento.
Si además llevas el agua bien fresca en una botella térmica, el paseo de tu mascota mejorará muchísimo, pues cuando el agua se calienta demasiado, muchos perros beben menos cantidad, aumentando el riesgo de deshidratación. Si dispone de agua fresca y limpia favorecerá una hidratación adecuada y ayudará a regular la temperatura corporal.
Al regresar a casa, asegúrate de que tu mascota tenga acceso constante a agua limpia y a un lugar fresco donde descansar.
Truco: lleva siempre un spray con agua fresca para refrescarlo —puedes utilizar la de la propia botella térmica—. Así, ya sea en casa, en el jardín o durante el paseo, puedes humedecer con frecuencia, sin llegar a empapar, su cara, orejas, mucosas bucales, lengua, patas y almohadillas.
A pesar de todo, es importante reconocer los signos de un golpe de calor.
Es una urgencia veterinaria y puede poner en peligro la vida del animal, cuyos síntomas de alerta son:
- Jadeo excesivo o dificultad para respirar.
- Salivación abundante.
- Debilidad o cansancio extremo.
- Desorientación.
- Vómitos o diarrea.
- Encías muy rojas o azuladas.
- Colapso o pérdida de consciencia.
Si observas alguno de estos signos, traslada inmediatamente a tu mascota a un lugar fresco, ofrécele agua sin forzarla a beber y contacta con tu veterinario lo antes posible.


