Si buscas en Internet algo como “primer alimento para mascotas de la historia” o “cómo se creó el primer pienso para mascotas”, te saldrá un montón de información sobre James Spratt que en 1860, en un puerto, viendo cómo los marineros arrojaban a los perros callejeros del muelle las galletas sobrantes del barco, se le ocurrió la genialidad de diseñar un alimento específico para ellos, cosa nunca vista hasta el momento.
Así nació, ya en 1870, la primera marca de alimentos para mascotas Spratt’s dog & puppy cakes.

James Spratt y el nacimiento del primer alimento para perros
Hasta el momento los perros se nutrían básicamente de sobras de comida humana, sobre todo los domésticos y de caza, y de desechos los callejeros. Ni una ni otra dieta era desde luego equilibrada, y variaba según la disponibilidad de alimentos.
De los subproductos a la extrusión: cómo cambió el pienso
A raíz de su éxito y ya en los años 30, comenzó a fabricarse alimento seco para mascotas a base de subproductos de la industria alimentaria humana. Aunque inicialmente ya se empleó la harina de carne, a la vista del gran beneficio económico que podría suponer este negocio, empezaron a introducirse cereales de manera masiva.
La comida para mascotas se presentaba como un negocio redondo, pues servía para sacarle un beneficio económico a todo aquello que hasta el momento se estaba desechando.
Hacia los 50, Ralston Purina comenzó a extrusionar los alimentos secos, a base de presión y alta temperatura, lo cual garantizaba mayor higiene, durabilidad y por tanto comodidad.
En los 60 su consumo empezó a extenderse y se afirmaba que era la mejor dieta, por completa y equilibrada, para mascotas. Pero en realidad se sustituyó la carne fresca que pudieran comer los perros hasta entonces (a partir de sobras), por este producto seco a base sobre todo de cereales y una mínima parte de productos animales, no aptos para el consumo humano, encontrando el destino perfecto para desechos de matadero como picos, plumas o patas, además de todo tipo de vísceras y otros subproductos no aptos para el consumo humano.
Ya en los 70 el producto no sólo se envasaba, sino que empiezan a etiquetarse como tal los alimentos para mascotas.
Llegados los 80 y al crecer la demanda se diversificó el producto, sacando variantes según etapa vital (cachorro, adulto o senior), pero el ingrediente principal seguía siendo cereal y muy poca la carne y, por tanto, contenido proteico, que era escaso y de muy poca calidad.
De la conciencia del tutor a las dietas actuales: qué buscamos hoy
Durante los 90 y ante el auge de internet, se empieza a mover más la información y a crear cierta conciencia de qué se les está dando y si realmente es lo mejor para ellos.
Cada vez es mayor el número de mascotas, que pasan a considerarse parte de la familia, conviviendo dentro del hogar y buscando para ellos los mejores cuidados. La demanda de productos para su cuidado, ya no sólo en alimentación, sino también en higiene, confort e incluso estética, aumenta la oferta de todo lo relacionado con ello, desde camas a champús, pasando por ropa de abrigo o accesorios.
Pero sobre todo se reclama una alimentación más cuidada, más enfocada a sus necesidades reales y dejando a un lado los intereses comerciales.
De ahí que las dietas vayan mejorando notablemente de día en día. Si a principios de los 90 se compraba un pienso con cereales como primer ingrediente, con algo de “carnes y subproductos” sin especificar tipo ni procesado, ahora son pocos los tutores que escogen una dieta sin fijarse en que el primer ingrediente sea proteína animal y que el resto de ingredientes sean variados y de calidad.
No sólo eso, sino que se interesan por conocer a qué animal/es pertenece la carne o pescado y si es fresco, deshidratado o incluso hidrolizado para mejorar tolerancia.
En algunos casos se buscan dietas grain-free, ya sea por alergias o porque simplemente se prefiere una dieta sin gluten. Y en otros es necesaria una dieta específica por una patología. Ya sea limitada en fósforo por un problema renal, acidificante de la orina por un problema urinario, con suplementos para el cuidado articular o limitada en sodio por un problema cardíaco.
Ya nada queda al azar. Nada tienen que ver aquellas galletas de cereales con las dietas cuidadas y equilibradas que se ofrecen hoy en día, en las que se selecciona cada ingrediente y se ajusta la cantidad pues, como miembros de la familia que son, ya no queremos sólo alimentarlos, sino que buscamos cuidar su salud mejorando así su calidad de vida.


