El mundo canino está lleno de mitos, algunos son totalmente inofensivos, pero otros pueden llegar a ser perjudiciales para nuestro perro.
Mitos sobre perros y alimentación: qué hay de verdad
MITO 1: “Los perros pueden comer huesos”
Qué hay más mítico que la imagen de un perro con un hueso largo entre los dientes. Pero esta imagen puede no ser del todo adecuada pues, según qué huesos, pueden resultar muy perjudiciales para ellos.
Podemos ofrecer huesos, que además tienen sus beneficios; limpieza dental, aporte de calcio/fósforo y les entretiene muchísimo, pero estos deben ser siempre crudos, carnosos y grandes, pues los huesos cocidos se astillan fácilmente, pudiendo provocar grandes daños o incluso perforaciones intestinales.
MITO 2: “1 año humano = 7 años perrunos”
Si bien no es así exactamente, tampoco se puede decir que esté desacertado del todo. Con este dato lo que se pretende, más que dar una cifra exacta, que no lo es, es aportar una idea aproximada de lo que supone un año de vida para un perro, comparándolo con el humano, para hacernos una idea de sus etapas vitales.
Cabría destacar la enorme diferencia entre las razas grandes y las mini pues, siendo estas últimas mucho más longevas, el discurrir de los años les afecta de manera muy diferente. Diferencia que no se aprecia en esta fórmula. Los perros grandes envejecen rápido, pronto muestran achaques y suelen tener una vida más corta, por eso pueden considerarse senior hacia los 7-8 años, y viven de media unos 12 años. Mientras que un perro mini suele mantenerse sin prácticamente signos de edad hasta pasados los 10, viviendo de media 16 años, llegando muchos a los 18.

Comportamiento canino: señales que no siempre significan lo mismo
MITO 3: “Nariz seca = enfermedad”
Este dato no es fiable por sí solo.
La humedad de la nariz puede variar a lo largo del día, influida entre otras cosas por el clima (humedad y temperatura).
Por tanto, esto no tiene por qué asustarnos de primeras, sobre todo si el animal come, está activo y muestra buen estado general. En cambio, sí debemos tenerlo en cuenta si se acompaña de apatía, decaimiento, fiebre o falta de apetito.
MITO 4: “Mover la cola = felicidad”
Sí y no. Efectivamente mueven la cola enérgicamente cuando están contentos. Es un movimiento muy característico, rápido, amplio y relajado que además va acompañado de otras señales de bienestar.
Pero otras veces puede indicar estrés, alerta e inseguridad, en este caso el movimiento será más lento y rígido.
Para diferenciar entre uno y otro será fundamental fijarse en las señales corporales; si las orejas están relajadas o hacia atrás, la postura del cuerpo, mirada y sonidos como gruñidos.
Higiene, dieta y ejercicio en perros: mitos que conviene revisar
MITO 5: “Hay que bañarlos muy a menudo”
Como comentábamos en otro post, los perros no necesitan baños frecuentes, esto puede alterar la barrera natural de la piel y provocar problemas.
En principio sería suficiente con bañarlo 3-4 veces al año, a no ser, claro, que viva en exterior o se manche en exceso, en cuyo caso esta frecuencia podría incrementarse según necesidad.
MITO 6: “La dieta casera siempre es mejor”
La dieta casera podría ser una buena opción si se hace de la manera correcta, combinando ingredientes de calidad de la manera correcta y con las proporciones ideales.
La realidad es que muchos tutores, dejándose llevar por la creencia incierta de que el pienso no es sano para las mascotas, se aventuran a dietas naturales mal formuladas, con déficits o excesos que pueden dar lugar a problemas graves.
Un pienso de gama alta lleva ingredientes de calidad en las proporciones óptimas y nos asegura dar a nuestro perro todo lo que necesita y en la cantidad ideal.
MITO 7: “Un perro mayor ya no necesita ejercicio”
Un perro anciano sí debe hacer ejercicio, pero adaptado a su edad y estado de salud. Mantenerlo activo ayuda mucho a que tenga mejor calidad de vida. Mantiene las articulaciones más flexibles, mejora la circulación y el corazón, ayuda a la mente (menos estrés y confusión) y evita el sobrepeso.
Los paseos deben ser cortos y frecuentes, sin prisa, evitando escaleras, desnivel, saltos y ejercicios bruscos o prolongados.
Él te indicará cuándo es suficiente, si se fatiga, jadea, cojea o se tumba en el suelo, serán señales de que hay que parar.
La importancia de contrastar los mitos sobre perros
En conclusión, muchos mitos sobre las mascotas provienen de creencias antiguas o de la desinformación, lo que puede afectar negativamente su cuidado y bienestar.
Lo importante es informarse bien y contrastarlos con la realidad, basada en el conocimiento científico y la experiencia veterinaria, comprendiendo así la verdad detrás de estas creencias.


