¿Tu perro tiene pulgas? Con la llegada de septiembre y la proximidad del otoño, son muchos los tutores que bajan la guardia en cuanto a desparasitaciones, sobre todo externas, creyendo que al empezar a bajar las temperaturas el riesgo se reduce o incluso desaparece.
Pero los parásitos no se rigen por nuestro calendario y en otoño las pulgas siguen presentes, y muy presentes, sobre todo en los últimos años de otoños y principios de invierno especialmente calurosos.
«Mi perro tiene pulgas» es una constante en esta época.
Por qué las pulgas siguen presentes en otoño
Sí, necesitan unas condiciones mínimas de temperatura y humedad para desarrollarse, pero muchas veces estas condiciones se mantienen durante todo o prácticamente todo el año.
De hecho, nuestras casas ofrecen un ambiente ideal: calefacción, alfombras, sofás, camas, mantas… Un lugar perfecto para que parte del ciclo de la pulga continúe aunque en el exterior ya haga más frío.
La pulga adulta que encontramos en el animal es solo una fase de su ciclo. En el ambiente pueden quedar huevos, larvas y pupas que, en las condiciones adecuadas, pueden dar lugar a nuevas pulgas.
Por eso, encontrarnos una pulga no debería llevarnos únicamente a pensar en «quitarle esa pulga», sino en romper el ciclo del parásito.
Dónde puede coger pulgas un perro y cuáles son los síntomas
En prácticamente cualquier sitio.
Un paseo por el parque, el contacto con otros animales, zonas ajardinadas, espacios donde han estado otros perros o incluso una pulga que llega al hogar de forma accidental pueden ser suficientes.
Las pulgas buscan un hospedador del que alimentarse y un perro, por muy cuidado e higienizado que esté, será el blanco perfecto si no está correctamente desparasitado.
La mayor parte de las veces, no las vemos.
O tardamos bastante en verlas. A veces, cuando aparecen los síntomas evidentes o vemos la primera pulga, la infestación ya está consolidada.
Algunos perros se rascan mucho y en otros los síntomas pueden pasar prácticamente desapercibidos hasta que la carga es grande.
Normalmente aparece rascado compulsivo y es muy habitual el mordisqueo de la piel, irritación, pequeñas lesiones o pérdida de pelo. Y en animales especialmente sensibles, incluso una sola pulga puntual puede provocar una reacción cutánea importante.
Además, cuando hay varios animales en casa, las pulgas pueden pasar de uno a otro con mucha facilidad.
Por eso, si encontramos pulgas en nuestro perro, debemos desparasitar también al resto de animales del hogar, tanto perros como gatos.
Qué hacer si mi perro o gato tiene pulgas
Lo primero es actuar sobre el animal y utilizar un antiparasitario adecuado para él, ya sea pipeta, pastilla o collar, siguiendo la recomendación e indicaciones de su veterinario.
Pero si la infestación está avanzada puede no ser suficiente por estar ya instaladas en el hogar. Por eso debemos aspirar con frecuencia e insistencia, sobre todo las zonas donde el animal pasa más tiempo y más propicias al asentamiento del parásito, como alfombras.
Y lavar, a 60 °C si es posible, todo lo que se pueda sacar, como fundas de sofás, ropa de nuestra cama y también de la suya.
Si con esto no fuese suficiente, podríamos emplear sobre esas superficies sprays específicos para superficies o incluso bombas (nebulizadores o «foggers») que funcionan liberando en el interior de una habitación una nube de insecticida que se dispersa por el espacio y puede alcanzar distintas superficies.
Y después, mantenernos alerta durante una temporada, pues si quedan fases del ciclo en el ambiente, pueden aparecer nuevas pulgas después.

Cómo prevenir las pulgas en perros durante todo el año
La llegada del otoño puede hacer que pensemos menos en los parásitos externos, pero pulgas y otros parásitos no desaparecen simplemente porque termine el verano.
Por eso, la prevención debe formar parte de los cuidados habituales de nuestro perro durante todo el año, adaptándola a sus características, su entorno y su estilo de vida.


