A todos nos gusta ver a esos perros que pasean tranquilos, con calma, al lado de su dueño y disfrutando de la caminata sin estrés.
Pero, a la hora de la verdad, son muchos los que, en lugar de eso, van delante, dando tirones de manera constante, arrastrando al tutor y haciendo que, en lugar de pasar un buen rato, parezcan estar en un permanente estado de estrés por llegar a algún sitio e ir por donde ellos quieren, oliendo todo compulsivamente.
Si bien cada perro es un mundo y las personalidades son muy variables, esto se puede corregir, o por lo menos mejorar, con constancia y técnica.
Cómo corregir los tirones de tu perro en el paseo
En primer lugar, corregir la herramienta.
Y no, no nos referimos a collares de castigo o de ahorque.
Será clave una correa corta (1,5 – 2 metros o menos). Nunca extensibles en estos casos.
Usa un arnés anti-tirones de enganche frontal: se engancha la correa en el pecho en lugar de hacerlo en la parte de atrás, lo cual ayuda a redirigir la fuerza cuando tira. En lugar de impulsarle hacia adelante, su propio movimiento hace que su cuerpo gire ligeramente hacia ti, con lo que pierde impulso y deja de avanzar recto.
La herramienta adecuada para pasear sin tirones
Corregir la técnica, lo más importante.
Pararse.
Vais caminando y, en cuanto, a base de adelantarse, tense la correa, te detienes completamente. Esperas sin comentarios ni prisa hasta que la correa vuelva a aflojarse y, en ese momento, continúas caminando.
Con esto el perro aprende que si tira no se avanza. Lo normal es pararse mucho al principio, pero luego la cosa va mejorando.
Refuerzo positivo y cambios de dirección durante el paseo
Refuerza lo que está bien.
Premíale si camina a tu lado, te mira y la correa va floja. Usando no solo premios comestibles, sino también caricias y palabras animosas.
Cambio sorpresa de dirección.
Si ves que empieza a adelantarse, cambia de dirección de golpe sin avisar, a la vez que le animas a seguirte, premiándolo cuando te alcance y camine contigo.
Esto le enseña que tú marcas el camino y tiene que estar pendiente de ti.
Practica primero en lugares tranquilos.
En parques y jardines llenos de estímulos, aplicar todo esto es mucho más complicado, porque está atento a muchas otras cosas. Por eso es mejor empezar en lugares solitarios e ir después aumentando la dificultad, con lugares cada vez más concurridos cuando domine lo anterior.
Paciencia, ejercicio y menos estrés al pasear
Nunca: enfadarse, dar tirones, gritar, ni mucho menos castigos físicos. Esto solo generará mayor frustración y estrés.
Muchos perros tiran porque tienen un exceso de energía; es importante que hagan el ejercicio que necesitan. Siendo posible, es ideal poder llevarlo a algún sitio donde puedas soltarlo para que pueda desfogar, gaste energía y libere estrés.
Y, como siempre en cuanto a educación: paciencia, tiempo y siempre mucho afecto.


