Mi perro come arena y caca del arenero de mi gato

mi perro come arena y caca del arenero

En primer lugar, es importante aclarar que si tu perro come arena y caca del arenero, la mayoría no buscan comer arena; lo que les atrae son las heces del gato y, al cogerlas directamente del arenero, terminan ingiriendo de forma accidental la arena.

El gato es un animal higiénico, y después de defecar, entierra cuidadosamente sus heces. Es habitual que el perro, interesado en estas, para poder comerlas tenga que escarbar un poco para desenterrarlas, con lo cual ya está ingiriendo arena que se le adhiere a su boca húmeda, y finalmente, al tragar las heces, estas suelen ir cubiertas de arena, pegada a ellas. Por lo que, si bien el objetivo eran las heces, acaba comiendo también mayor o menor cantidad de arena, con sus posibles consecuencias.

Pero el problema que tenemos que solucionar es el interés por comer las heces (coprofagia), y así evitaremos también la ingesta de arena.

Gato saliendo de su arenero en una vivienda

¿Por qué mi perro come arena y caca del arenero del gato?

Entonces, ¿por qué mi perro quiere comer las heces de mi gato?

NO es hambre, ni una carencia nutricional. Existen distintos motivos:

Atracción por el olor y los restos de proteínas y grasas: Es la causa principal. Aunque para nosotros pueda resultar desagradable e incomprensible, desde el punto de vista de un perro las heces de gato pueden ser un “premio” muy apetecible. Esto se debe, principalmente, a su extraordinario sentido del olfato y a la composición de la dieta felina.

La comida del gato, siendo este como es carnívoro estricto, lleva normalmente mayor cantidad de grasa, y sobre todo de proteína, que la de perro, además de ser más palatable y energética. Las heces conservan compuestos orgánicos volátiles, restos de proteínas, grasas y otros metabolitos que desprenden un olor muy intenso y atractivo para el olfato de muchos perros.

Conducta oportunista y exploratoria: Además de resultar atractivas por su olor, las heces de gato representan una oportunidad de “conseguir comida” desde el punto de vista de muchos perros. Los perros son animales oportunistas por naturaleza. Aunque hoy en día convivan con nosotros y reciban una alimentación completa y equilibrada, conservan comportamientos heredados de sus antepasados, que aprovechaban cualquier recurso alimenticio disponible para aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Este comportamiento es especialmente frecuente en perros jóvenes, muy curiosos o con una elevada motivación por la comida.

Es importante entender que, en la mayoría de los casos, no se trata de un problema de obediencia, el perro simplemente está haciendo aquello que su instinto le indica: investigar una posible fuente de alimento y aprovecharla si tiene la oportunidad.

Aburrimiento o aprendizaje: En algunos casos, el comportamiento puede verse favorecido por el aburrimiento o la falta de estimulación. Un perro que dispone de pocas oportunidades para jugar, explorar o realizar ejercicio puede mostrar mayor interés por investigar el entorno, incluido el arenero del gato.

¿Qué riesgos tiene que mi perro coma heces y arena de gato?

¿Qué riesgos tiene esta costumbre?

  • Parásitos intestinales.
  • Bacterias.
  • Molestias digestivas.

El riesgo es variable según el estado sanitario y las desparasitaciones del gato. Obviamente, no es lo mismo que ingiera las heces de nuestro gato de casa, cuyo estado sanitario está previsiblemente controlado, que las de un gato callejero, que tienen muchas más posibilidades de incluir patógenos.

¿Y qué pasa con la arena?

La arena normalmente se ingiere de forma secundaria, y por tanto en pequeñas cantidades, que normalmente atraviesan el aparato digestivo sin consecuencias.

De todos modos, es importante tener en cuenta la cantidad ingerida y el tipo de arena, pues una cantidad grande, más teniendo en cuenta el tamaño del perro, puede causar una obstrucción y convertirse en un problema grave.

Sobre todo si se trata de arena aglomerante, porque puede aumentar de volumen con la humedad y, si se ingiere en grandes cantidades, favorecer aún más una obstrucción intestinal.

Si el perro consume arena de forma repetida o en grandes cantidades, debe ser valorado por un veterinario.

¿Cómo evitar que mi perro coma arena y heces del arenero?

Además de lo lógico; retirar las heces con frecuencia y ofrecer enriquecimiento ambiental y ejercicio para evitar el aburrimiento, hay una solución rápida y sencilla que acabará seguro con el problema: colocar el arenero en una zona inaccesible para el perro, básicamente en un lugar elevado, donde el perro no pueda llegar.

Igualmente, el arenero debe estar cómodo para el gato, bien apoyado, firme y con espacio alrededor.

Ya sea por ingesta de heces, arena o ambos, debemos consultar al veterinario si aparecen vómitos, diarrea, apatía o dolor abdominal, si deja de comer o tiene dificultad para defecar. También si este comportamiento aparece de forma repentina o se vuelve compulsivo.

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Iria Bellas

Consultora veterinaria de Lenda. Licenciada en Veterinaria y Colegiada.

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