Sí, si tu mascota duerme más en verano en la mayoría de los casos es un comportamiento completamente normal.
Cuando hace calor, el organismo busca reducir el gasto de energía para evitar un aumento innecesario de la temperatura corporal. Por eso, durante los días más calurosos del verano, es habitual que perros y gatos estén menos activos y dediquen muchas más horas a descansar.
¿Por qué mi mascota duerme más en verano?
El calor supone un esfuerzo extra porque no sudan como nosotros, siendo el jadeo su principal mecanismo para eliminar el exceso de temperatura. Además de, en menor medida, las almohadillas de las patas.
Este proceso consume energía, por lo que muchos perros prefieren descansar durante las horas centrales del día y reservar los paseos o el juego para primera hora de la mañana o al anochecer, cuando el ambiente es mucho más agradable.
En los gatos, este comportamiento suele ser incluso más evidente. Los felinos son expertos en ahorrar energía y regular su actividad según las condiciones ambientales. Un gato adulto puede dormir entre 12 y 16 horas al día, e incluso superar esa cifra durante el verano sin que ello signifique que esté enfermo.
Es frecuente encontrarlos descansando sobre baldosas, bañeras, lavabos o cualquier superficie fresca que les ayude a mantenerse cómodos.

Por tanto, podríamos considerar normal:
- Que duerman más horas de lo habitual.
- Que estén menos activos en las horas más calurosas.
- Que busquen sombra o las zonas más frescas de la casa.
- Que cambien sus horarios de actividad y jueguen más al amanecer o por la noche.
- Que beban más agua para mantenerse hidratados.
Lo mismo que también es frecuente que reduzcan ligeramente su ingesta de alimento cuando las temperaturas son muy elevadas, recuperando el apetito cuando refresca.
¿Cuándo deberíamos preocuparnos si duerme demasiado?
Aunque dormir más es una respuesta fisiológica al calor, no debemos confundir un mayor descanso con apatía o letargo, que sí podrían ser síntomas de enfermedad.
Es importante acudir al veterinario si observamos que:
- No quiere levantarse, ni siquiera para pasear o comer.
- Jadea de forma intensa y continua incluso estando en reposo.
- Presenta debilidad, desorientación o pérdida de equilibrio.
- Tiene vómitos o diarrea.
- Sus encías están pálidas o azuladas en lugar del habitual color sonrosado.
- No bebe agua o deja de comer completamente.
Estos síntomas pueden indicar un golpe de calor, una urgencia veterinaria que puede poner en riesgo la vida del animal si no se actúa con rapidez.
¿Cómo podemos ayudarles durante los días de calor?
- ✔ Evita los paseos y el ejercicio intenso durante las horas de más calor.
- ✔ Mantén siempre agua fresca y limpia disponible.
- ✔ Procura que tengan acceso a habitaciones ventiladas o con sombra.
- ✔ Utiliza alfombrillas refrigerantes o superficies frescas donde puedan tumbarse.
- ✔ Nunca dejes a tu mascota dentro de un vehículo, aunque las ventanillas estén entreabiertas.
- ✔ Si tu mascota es mayor, tiene sobrepeso, es braquicéfala (Bulldog, Carlino, Boxer, Persa…) o padece enfermedades cardíacas o respiratorias, extrema aún más las precauciones, ya que son mucho más sensibles al calor.
En resumen…
Dormir más durante el verano suele ser una forma efectiva que tienen perros y gatos de protegerse frente a las altas temperaturas. Mientras tu mascota continúe hidratándose, responda cuando la llamas, mantenga el interés por la comida y recupere su actividad cuando baja el calor, este cambio de comportamiento entra dentro de la normalidad.
Observar sus hábitos y conocer la diferencia entre un descanso normal y los primeros signos de un golpe de calor puede marcar una gran diferencia para su salud durante los meses más cálidos del año.


