A diferencia de otros post anteriores referentes a la ingesta de venenos como raticida, Babosil o anticongelante, si tu gato comió veneno para hormigas has de tener en cuenta este tiene síntomas y consecuencias muy variables según el tipo de producto que ingiera, pues existen formatos muy variados con efectos distintos.
Por ello, ante la más mínima duda de que el gato haya podido ingerirlo, aunque sea en pequeñas cantidades, debemos guardar el envase o sacarle una foto para que, en caso de aparición de síntomas, el veterinario sepa a qué se enfrenta. Debe verse el nombre comercial, el principio activo y la concentración.
¿Por qué el veneno para hormigas puede ser peligroso para gatos?
Los productos para eliminar hormigas son habituales en muchos hogares. Cebos, trampas, geles, polvos o insecticidas pueden parecer una solución sencilla para acabar con estos pequeños visitantes, pero cuando convivimos con un gato hay que tener especial cuidado de dónde y cómo los utilizamos.
Su sabor y olor no parece ser atractivo para ellos (excepto los que se presentan en gel, que les generan más interés), a diferencia de los tóxicos mencionados anteriormente, por ello no suelen ingerirlo directamente de manera voluntaria.
Pero los gatos son animales curiosos y, además, tienen el hábito de explorar y limpiarse mediante el lamido. Esto hace que puedan entrar en contacto con un insecticida colocado en el suelo o cualquier otra superficie, que queda impregnado en su pelo y patas e ingerirlo después al ir a limpiarse lamiéndose.
Ante la posible ingesta, será importante saber de qué producto se trata y en qué cantidad.
Respecto al tipo, como decíamos, hay diferentes variantes; bajo el nombre de «veneno para hormigas» encontramos productos muy diferentes. Algunos contienen pequeñas cantidades de insecticida en forma de cebo, otros se comercializan en formato gel, que es el más atractivo para el gato, mientras que otros son productos concentrados destinados a pulverizar superficies y son los que en principio merecen especial atención y debemos evitar su uso en presencia del gato y que acceda a las zonas tratadas.
Por eso, no podemos determinar el riesgo únicamente porque en el envase aparezca la palabra «antihormigas».
Entre los principios activos que podemos encontrar están diferentes insecticidas, como fipronil, piretroides, piretrinas, boratos o ácido bórico, entre otros.
Los gatos son especialmente sensibles a la permetrina, que puede incluso ser mortal.
Síntomas de intoxicación por veneno para hormigas en gatos
Los síntomas dependen del producto y de la cantidad a la que haya estado expuesto.
Algunos animales pueden presentar únicamente signos digestivos:
- Salivación excesiva.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Diarrea.
- Falta de apetito.
- Malestar general.
Sin embargo, algunos insecticidas, como el fipronil entre otros, pueden afectar al sistema nervioso.
En estos casos podemos observar:
- Inquietud o excitación.
- Temblores.
- Sacudidas musculares.
- Debilidad.
- Falta de coordinación.
- Pupilas dilatadas.
- Movimientos anormales.
- Rigidez.
- Convulsiones.

¿Cuándo es una urgencia y debo contactar al veterinario?
Ante la sospecha de ingesta, no debemos esperar, debemos contactar al veterinario que según el caso y tipo de veneno nos indicará cómo actuar.
Hay síntomas especialmente graves ante los que probablemente nos indicará acudir a la clínica: temblores, convulsiones, dificultad para caminar, debilidad intensa, alteraciones de la consciencia o dificultad respiratoria.
No existe un tratamiento único para todos los «venenos para hormigas».
El veterinario puede decidir simplemente vigilar al animal cuando la exposición sea mínima y el producto tenga un bajo riesgo, o puede ser necesario realizar medidas de descontaminación y tratamiento de soporte cuando exista una exposición relevante.
En intoxicaciones por determinados insecticidas, el tratamiento se dirige principalmente a controlar los signos que aparecen y mantener las funciones vitales del animal.
Cómo prevenir la intoxicación por productos antihormigas
En cualquier caso, será clave para evitar sustos la prevención.
- Colocar siempre el producto fuera del alcance del gato.
- Evita dejar geles abiertos en el suelo.
- No dejes trampas donde el gato pueda jugar o morderlas.
- No pulverices insecticidas cerca del animal.
- Respeta el tiempo de seguridad indicado por el fabricante.
- Limpia cualquier resto de producto que pueda quedar en superficies accesibles.
- Guarda los envases cerrados y fuera del alcance del animal.
- Comprueba siempre los principios activos antes de utilizar un insecticida.
Que un gato haya lamido un cebo para hormigas no significa automáticamente que vaya a sufrir una intoxicación grave, pero tampoco debemos asumir que todos los productos son seguros.
La mejor decisión es no improvisar: retirar el producto, conservar el envase y consultar con un veterinario.


