Una de las primeras urgencias que atendí como veterinaria fue un bóxer intoxicado con Babosil. Fue el primer paciente que “perdí”, y lo pongo entre comillas, porque poco pude hacer por él. Venía convulsionando y con enorme dificultad respiratoria y falleció a los pocos minutos de llegar a la clínica, sin casi darme tiempo a empezar a administrar tratamientos.
La gravedad de este veneno
El inicio tan drástico de este post pretende mostrar, sin paños calientes, la realidad de este veneno. Ante la ingesta por parte de nuestra mascota de este veneno no caben los: “Espera a ver como evoluciona” “Fue muy poca cantidad” o “seguramente no será nada“.
No, en este caso la alarma está más que justificada y la actuación (acudir a la clínica) debe ser inmediata.

Qué es el Babosil
El Babosil (cuyo principio activo es el metaldehído) es un molusquicida, es decir, veneno para babosas y caracoles, muy utilizado. Siempre se piensa que el perro o el gato no lo comerá o que, de ser el caso, no será para tanto.
Claro que lo comen, vaya si lo comen. Son esos granos normalmente azulados, que se suelen ver sobre la tierra, entre las plantas, en parques y jardines. Lo comen no sólo puede parecer atractivo a la vista, si no que además su sabor les gusta.
Si bien 90 gr son tóxicos para un perro de 14 kg. (fuente: manual Merck de Veterinaria) uno de los mayores problemas de este tóxico, además de la gravedad de sus efectos, es que su sabor es atractivo para ellos. A diferencia de otros venenos, que quizá prueban, más por aburrimiento y exploración que otra cosa, y después escupen. En este caso, su sabor dulce hace que normalmente coman bastante cantidad, por lo que el peligro está servido.
Síntomas de la intoxicación
El tiempo desde la ingesta hasta el inicio de los síntomas, si bien es rápido, puede ser variable, probablemente dependiendo del contenido estomacal. Los síntomas son principalmente nerviosos.
Empieza directamente con temblores musculares, taquicardia, falta de coordinación y movimientos torpes, aumento de sensibilidad sensorial y fiebre.
Poco después aparece nistagmo (movimientos involuntarios de los ojos, de un lado a otro o de arriba a abajo), espasmos musculares graves y convulsiones continuas.
Todo ello acompañado de vómitos, diarrea, hipersalivacion y grave dificultad respiratoria.
El desenlace, normalmente es rápido y fatal y ocurre por insuficiencia respiratoria.
El veterinario tratará de manera inmediata las convulsiones y realizará un lavado gástrico y tratamiento para reducir la absorción. Además de instaurar terapia de fluidos y administrar relajantes musculares.
Ante este tóxico no hay nada que pensar. Debemos abstenernos de buscar y aplicar primeros auxilios caseros, ni esperar a ver qué pasa, ni mucho menos consultas en la red o telefónicas. Si nuestro perro comió babosil, sea mucho o poco, o si simplemente sospechamos de que haya podido hacerlo, la única opción buena es acudir al veterinario lo más rápido posible pues aquí, cada minuto cuenta.
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