Las enfermedades que pueden transmitirse entre gatos y perros existen, pero no son tantas como mucha gente piensa. Aun así, algunas son importantes y hay que tener cuidado al introducir un gato de la calle en casa.
¿Qué enfermedades pueden transmitirse entre perros y gatos?
Virus
En cuanto a enfermedades víricas, lo único común a ambos y que, por tanto, se podría contagiar es la Rabia. Es una enfermedad muy grave que afecta al sistema nervioso de los mamíferos (perros, gatos, humanos, etc.) y casi siempre es mortal una vez aparecen los síntomas.
El dato positivo es que España está libre de rabia terrestre desde 1978, manteniéndose como una enfermedad erradicada en la península e islas, aunque se registran casos esporádicos importados, principalmente en Ceuta y Melilla debido a su proximidad con Marruecos. La vacunación canina es la principal medida preventiva, siendo obligatoria en casi todo el territorio nacional.
El resto de enfermedades víricas frecuentes (y algunas muy graves) en gatos y frente a las que vacunamos, no serían un problema para los perros pues son exclusivas de los gatos. Si nos fijamos en la pauta vacunal de unos y otros, no hay ni una sola vacuna coincidente a excepción de la Rabia.

Parásitos y problemas más frecuentes al introducir un gato de la calle
Parásitos
Algunos parásitos internos, no todos, pueden afectar a ambas especies. Por ello, lo primero que debemos hacer al incorporar el gato a nuestra familia será desparasitarlo, pues si viene de la calle lo más probable es que tenga parásitos internos, algunos ya transmitidos por su madre.
Lo más probable en cuanto a contagios entre uno y otro serían los parásitos externos. Siendo lo más habitual pulgas y garrapatas, que afectan a ambos, y es casi seguro que un gatito de la calle portará uno, otro o los dos. Lo mismo que en cuanto a la desparasitación interna, será importante desparasitarlo cuanto antes, siempre pautado por un veterinario.
Otro parásito que puede afectar a ambos es la sarna, muy contagiosa entre animales ¡y también a seres humanos!, que se caracteriza por picor intenso, caída de pelo, costras o heridas y piel enrojecida. Es necesario un tratamiento específico.
Hongos y la importancia de la primera revisión veterinaria
Hongos
Y por último, pero no menos importante, estarían los hongos (comúnmente conocidos como tiña), altamente contagiosos, que se transmiten entre perros y gatos ¡y también a los humanos!.
Produce calvas circulares, descamación y costras y requiere tratamiento veterinario.
Tanto la sarna como las lesiones producidas por hongos serían detectadas y tratadas, en el caso de existir, en esa primera revisión veterinaria. Por eso, ante la incorporación de un gato nuevo al hogar, ya sea cachorro o adulto, de manera transitoria o para siempre, será prioritaria esta primera visita a la clínica lo antes posible para desparasitar internamente, externamente si es necesario, asegurarse de que no hay síntomas de alguna otra enfermedad y establecer la pauta vacunal.
En cualquier caso, mientras no acudimos a la clínica, o después de acudir, mientras la medicación administrada hace su efecto, lo ideal es mantener al nuevo gato aislado.
Ya no solo por el posible riesgo sanitario, sino también con el fin de hacer una presentación gradual con el resto de animales de la casa para tratar de evitar conflictos.
Podemos emplear distintas puertas o barreras para, posteriormente, hacer pequeños encuentros, una vez que sea seguro. De manera tranquila y sin forzar, aumentando poco a poco la duración si todo va bien.
Sean como sean las reacciones, los gatos deben tener siempre acceso a zonas altas donde escapar.
Resumiendo: a la hora de meter en casa un gato nuevo, el peligro para los animales convivientes no son los virus, sino los parásitos y las enfermedades de la piel. Por ello, lo primero será una visita al veterinario para evitar riesgos.


