¡Mi gato no quiere comer! ¿Qué hago?

Gato - Comida

Los gatos son seres complejos. Tienen sus costumbres, sus manías, y sin duda un carácter fuerte y decidido.

Con ellos jamás se puede generalizar. Siempre hay que tener en cuenta sus gustos y peculiaridades. A algunos les encanta la comida seca y no quieren ni probar el húmedo, otros no quieren saber nada del pienso. Unos prefieren los de ave y otros sólo lo comen si es pescado e incluso a veces comen una cosa y otras veces prefieren la otra.

Pero no hay nada más desesperante que una mascota que no quiere comer. Ya no sólo por las evidentes consecuencias de la desnutrición, si no porque entonces empezamos a pensar si estará enfermo o tendrá algún tipo de patología.

Y si, porque muchísimas enfermedades, por no decir casi todas, se acompañan de falta de apetito e incluso rechazo total a la comida, lo que puede ser el primer indicativo de que algo no va bien.

Por eso ante una mascota inapetente, lo primero que debemos hacer es consultar al Veterinario para asegurarnos de que todo está en orden.

Estrategias para estimular el apetito en gatos

Si es así, o si realmente esto es lo habitual en el gato, que es muy escogido y rechaza todo por norma o tiene unas preferencias complejas, podemos probar con estas ideas:

Comida húmeda y seca: probar hasta encontrar la favorita

La comida húmeda suele ser un éxito. Tanto en perros como en gatos. Su olor, textura y sabor suelen resultarles mucho más atractivos, como es lógico, que la comida seca y no suelen hacerle ascos. Dentro de ella, como animales selectos que son, cada uno tiene sus preferencias, es cuestión de ir probando hasta encontrar la de su agrado. Algunos prefieren patés y otros la consistencia jugosa con trozos, como es el caso de los guisos Foodie, con ingredientes marinos al natural como caballa, lomo de atún o merluza.

La comida seca, pienso. Parece raro pero si, hay algunos, que prefieren la comida seca ante la húmeda, por eso es importante probar antes de descartar y probar dietas de distintos sabores pues, como es evidente, no sabe igual el ave que el pescado. Para ello son ideales las muestras gratuitas de Lenda, que te permiten probar diferentes sabores en un sólo pedido. 

Potenciar el sabor y la textura del alimento

Aceites de pescado. Para dar sabor a cualquier dieta: salmón, sardina o atún. Son el aderezo perfecto para, por ejemplo, un pienso que cuesta comer o cualquier otro tipo de dieta que, no sólo le dan un toque de sabor, si no que aportan ácidos grasos que tienen enormes beneficios; ayudan a fortalecer la barrera cutánea, dejando un piel y pelo increíbles, tienen acción antiinflamatoria e incluso cuidan las articulaciones. Ojo: No es un sustituto de ningún tratamiento ni alimento, y debe darse en la cantidad indicada.

Trucos prácticos para que coman lo que deben

Gato

Pero más allá de sugerencias dietéticas, a veces necesitamos que se coman un alimento concreto. A menudo tienen un problema médico; urinario, renal, digestivo, alergias… y necesitan un pienso de línea veterinaria específico para esa patología y no podemos salirnos de ahí. Por eso os dejamos unos trucos muy sencillos para intentar que coman eso que necesitan:

Calentar el alimento. Como decíamos, el pienso seco muchas veces no es atractivo porque huele y sabe poco.  A veces algo tan sencillo como calentarlo un poco sirve para que desprenda olor, y también sabor, lo que lo hace mucho más interesante para ellos y ayuda a que se arranquen a comer. Ojo: se trata de un pequeño golpe de calor, de lo contrario podríamos quemar a la mascota o, si lo calentamos mucho, perder propiedades.

Humedecer el alimento: Por lo mismo que el caso anterior. Mojar el alimento con agua tibia (no caliente) hace que desprenda calor y además será más blandito, consistencia muchas veces más de su agrado. Esto también facilita la masticación en caso de problemas dentales. Porque, al igual que antes, si necesitan una dieta seca específica, no podemos cambiarla por guisos (comerciales o caseros), debe ser esa. Añadir el agua mantendrá sus propiedades, sin añadir nada más a mayores, pero dando una consistencia caldosa más atractiva. Cosa especialmente útil en gatos, que beben muy poco, por lo que toda fuente de hidratación será un plus para su cuidado urinario y salud general.

Dar pequeñas raciones. Puede parecer poco importante, pero si llenamos mucho el comedero, sobre todo si se trata de comida seca, y no lo come de golpe, esa comida se reseca y pierda características organolépticas. Sabe mucho peor y les interesa aún menos. Cuántas veces pasa que tiene pienso allí parado y al agregar nosotros otro poco fresco, recién salido de la bolsa se ponen a comer. Porque el recién puesto es más apetecible. Es como cuando nosotros comemos una galleta reseca y/o blanda que quedó fuera de la bolsa o el bote. Además si el alimento es húmedo, tiene mayor riesgo de contaminación microbiológica. Por eso dar siempre poquito. Si lo come todo, estamos a tiempo de poner más.

Un motivo por el que los gatos pueden comer poco es porque no “lo queman” son muy sedentarios y realizan poca actividad física. Tratar de aumentar el ejercicio con juegos y juguetes también ayuda a abrir el apetito. Puede ser interesante el uso de juegos y accesorios en los que se esconde la comida.

El tener que buscarlo y esforzarse para sacarlo los estimula y muchas veces despierta su interés hacia el alimento. Sin olvidar que, si deja totalmente de comer o come muy poco, la consulta al veterinario es imprescindible, por un lado para descartar patologías que lo estén provocando. Y por otro, puede ser necesario, estimular el apetito con fármacos o incluso la alimentación forzada o parenteral (a través de una vía), pues si la inapetencia se mantiene su salud está en riesgo.

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Imagen de Iria Bellas

Iria Bellas

Consultora veterinaria de Lenda. Licenciada en Veterinaria y Colegiada.

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