Algunos perros se vuelven locos por la comida: piden, saltan, se emocionan, y cuando les pones delante el cuenco, aspiran la comida en un segundo sin apenas masticar, o directamente sin hacerlo.
Esta costumbre preocupa a los dueños, lo cual es normal, porque puede acarrear problemas, más o menos graves.
¿Qué ocurre cuando un perro come de golpe?
Por un lado, y quizá lo menos importante, comiendo así el perro no disfruta la comida. Vive deseando que llegue el momento de comer; ansioso, pidiendo todo el día. Y cuando por fin llega, en menos de un minuto concluye, sin tiempo para disfrutarlo. Y vuelta a empezar a pedir.
Por otro, el proceso digestivo tiene sus fases, y es importante cada una de ellas para que la digestión ocurra de la manera correcta.
La primera fase, y muy necesaria, del proceso digestivo es la masticación. El alimento, sobre todo si se trata de pienso, debería permanecer en la boca el tiempo necesario para que el animal lo mastique bien, no sólo para lo más evidente, que es triturarlo para conseguir un tamaño más pequeño que sea más fácilmente procesable en fases posteriores, sino también para cubrirlo de saliva, que también tiene su función. A diferencia de la humana, la saliva del perro no tiene enzimas digestivas, pero sí es importante su función hidratando el alimento. Lo humedece facilitando así su posterior digestión y el tránsito. Además, la saliva ayuda a la limpieza dental, lo mismo que la masticación.

La implicación de la saliva y la masticación durante la digestión
Un alimento triturado por la masticación y cubierto de saliva, será mucho más fácil de digerir que aquel que pasa directamente al estómago prácticamente entero, sobre todo en el caso del pienso. Esto puede conllevar problemas digestivos como gastritis, o entre los más graves la torsión gástrica, además de molestias durante el proceso (dolor abdominal y gases).
Que el alimento caiga todo de golpe en el estómago, en menos de dos minutos, sin tiempo entre croqueta y croqueta, tampoco ayuda, dando lugar muchas veces a vómitos poco después.
Por tanto nuestro objetivo ante un perro voraz y ansioso por la comida debe ser que coma más despacio, ya no sólo para facilitar la digestión, si no para que disfrute de su ración y no viva permanentemente pensando en la comida, pero…
¿Cómo conseguir que nuestro perro coma más lento?
Personalmente lo dividiría en dos puntos de ataque: el comedero y el alimento en si.
El comedero
Respecto al comedero, existen en el mercado comederos lentos, cuya función, como el propio nombre indica, es conseguir que el animal coma más despacio.
Lo más habitual, y probablemente más útil, es que tengan formas en relieve en el fondo. Más o menos pronunciadas, según el tamaño del animal, y sobre todo el tipo de pienso o comida húmeda. La comida se mete entre los distintos recovecos lo que hace que el perro tenga que dedicar un tiempo a sacarlo y por tanto coma más despacio.
En este punto existen un sinfín de marcas, formas y materiales al gusto del consumidor, desde comederos lentos planos, sin bordes, que a algunos les resultan más interesantes y evitan la acumulación de residuos en los bordes, a comederos lentos elevados, que son muy ventajosos, pues la postura al comer en alto facilita la digestión, siendo una de las recomendaciones (sobre todo en razas grandes) para prevenir la torsión.
El alimento en sí
Y en cuanto al alimento, y sobre todo refiriéndonos al pienso, es muy interesante darles una croqueta de tamaño mayor a lo especificado para su tamaño.
El tutor suele tender a la croqueta pequeña, sobre todo en razas mini. Existe gran preocupación por dar una bolita de tamaño minúsculo, creyendo que de lo contrario nuestro perro miniatura tendrá problemas para comerla o se atragantará. Pero nada más lejos de la realidad, un perro, por pequeño que sea, si tiene la dentadura sana, es capaz de deshacer cualquier tipo de croqueta (como mostrábamos en este vídeo), no hay más que verlo cuando le ofrecemos cualquier tipo de chuche, mucho más grande que su pienso habitual.
El tamaño mayor le obliga a pararse a masticar. Sabe que no puede tragar la croqueta entera y por ello la retiene un rato en la boca haciendo así un sano trabajo de masticación, facilitando el proceso digestivo y favoreciendo la salud dental. Por ello siempre recomendamos, antes perros voraces, probar con una croqueta más grande que la indicada por su tamaño (para ello puedes solicitar muestras gratis), siendo muy adecuadas para probar esto las Maxi. Pueden darse mezcladas con su propio pienso, pues la presencia de las croquetas grandes le obliga a detenerse, masticar y escoger, por lo que estaremos consiguiendo el objetivo: ralentizar la comida.


