¿Mi perro tiene epilepsia?

Epilepsia en perros

La epilepsia en perros es un trastorno neurológico que provoca convulsiones repetidas, causadas por una actividad eléctrica anormal en su cerebro.

Una pregunta habitual es: ¿Cuál es la diferencia entre temblor y convulsión, sabré diferenciarlos?

El tutor que ya vivió algún episodio de convulsión sabe que la diferencia es clara y no deja margen de duda.

El temblor, del que hablamos en otro post, en muchos casos no es patológico y podemos tratar de ayudarle. El animal suele estar despierto y consciente, sus músculos se contraen de manera rítmica y puede durar bastante tiempo.

La convulsión siempre es algo patológico y es indispensable acudir al veterinario. El animal queda inconsciente y suele durar menos de dos minutos, las patas suelen quedar rígidas mientras dura el ataque. Frecuentemente se produce babeo intenso.

De primeras asusta mucho, pero en muchos casos se puede controlar bastante bien con tratamiento.

Fases de la epilepsia en perros: antes, durante y después

La epilepsia no solo es la convulsión en sí: suele tener tres fases claras antes, durante y después.

Antes de la convulsión: fase preictal.

Esta fase puede durar minutos u horas, a veces incluso un día antes, y el animal mostrará:

  • Inquietud o nerviosismo.
  • Te busca más o, al contrario, se esconde.
  • Gimotea o ladra sin motivo.
  • Camina sin rumbo o parece “desorientado”.
  • Salivación ligera.
  • Mirada rara o perdida.

Como si, no sabiendo qué pasa, supiera que algo no va bien.

Durante la convulsión: fase ictal.

Suele durar entre 30 segundos y 2-3 minutos, aunque parece mucho más largo por lo mal que se pasa durante ese breve tiempo.

  • Caída al suelo.
  • Rigidez del cuerpo.
  • Sacudidas fuertes, convulsiones.
  • Movimientos de patas como si corriera.
  • Babeo intenso.
  • Puede orinar o defecar sin control.
  • No responde a tu voz.
Epilepsia en perros

Qué hacer si mi perro tiene una convulsión

¿Y qué puedo hacer?

  • Mantén la calma.
  • Aparta objetos para que no se golpee.
  • Baja la luz y el ruido.
  • NO le metas nada en la boca.
  • Mira el reloj.

Si en este tiempo no se detiene o son muy seguidas, acudiremos de urgencia al veterinario.

Después de la convulsión: fase post ictal – recuperación.

Esta fase puede durar desde minutos hasta horas, o incluso un día.

  • Desorientación, como si no reconociera el entorno.
  • Ceguera temporal, choca con cosas.
  • Mucha hambre o sed.
  • Debilidad o dificultad para caminar.
  • Inquietud o ansiedad.
  • En algunos casos, comportamiento extraño o agresivo, por confusión.

Todo esto es normal en esta fase de recuperación. Por eso debemos respetar sus tiempos y tranquilidad, ayudarle a sentirse seguro y a recuperar la calma.

Hablarle con voz suave, no obligarle a levantarse si no quiere y observar su comportamiento.

Una vez superada la crisis debemos consultar al veterinario, o de urgencia si esta no remite, sobre todo si es la primera vez o si persisten cambios en el comportamiento. Una sola convulsión no implica un diagnóstico de epilepsia.

Esta puede ser:

  • Idiopática: la más común, sin causa clara, suele ser genética.
  • Secundaria: causada por otro problema, tumores, infecciones, golpes, etc.

Alimentación y omega 3 en perros con epilepsia

En algunos casos es necesaria medicación permanente para reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, y con ello el animal puede llevar una vida prácticamente normal.

Además del tratamiento, que de ser necesario nos pautará el veterinario, una dieta adecuada puede ser un plus.

Si para cualquier animal es importante una dieta de calidad, lo será más ante este tipo de patología, por ello buscaremos un alimento con proteína de calidad y sin subproductos de baja calidad.

Evitaremos los conservantes artificiales, colorantes y el exceso de sal.

Es importante evitar también los cambios bruscos de dieta y mantener una rutina, unos horarios de comida estables, para así evitar posibles picos de glucosa que en algunos casos pueden favorecer las crisis.

Destacando el aporte de ácidos grasos omega 3, principalmente EPA y DHA. Que si bien no pueden considerarse un tratamiento ni sustituir la medicación pautada, pueden ser un complemento muy útil, ayudando en algunos casos a disminuir la frecuencia de convulsiones, pues protegen las neuronas, mejoran la comunicación entre células del cerebro y reducen la inflamación cerebral.

Siendo el pescado la fuente más habitual, en Lenda además destacamos el uso de Krill, con un rendimiento 48 veces superior a los aceites de pescado en cuanto a la asimilación de omega 3, por ello, para estos pacientes recomendamos:

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Iria Bellas

Consultora veterinaria de Lenda. Licenciada en Veterinaria y Colegiada.

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