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❗Todo sobre la oruga procesionaria: ciclo vital, peligros y precauciones🐛

Oruga procesionaria en un pino

La procesionaria del pino, es uno de los principales peligros primaverales tanto para nuestros perros y gatos como para nosotros. Por eso, es muy importante conocer bien cómo se desarrolla su ciclo de vida para evitar posibles problemas en los paseos exteriores y asegurar la salud de tu peludo.

¿En qué consiste el ciclo vital de la oruga procesionaria?

A finales de verano, la mariposa procesionaria pone sus huevos en los árboles, más concretamente en los pinos, de ahí su nombre “procesionaria del pino”.

Estos huevos eclosionan en septiembre y las larvas van pasando por sus distintas fases de desarrollo a la vez que forman el nido que les sirve de protección (una especie de bola de algodón enorme que se puede apreciar claramente en las copas de los pinos) mientras continúan creciendo y alimentándose del árbol.

Aproximadamente entre finales de febrero y abril (variando según zonas y temperatura) es cuando estas larvas ya están completamente desarrolladas y son orugas formadas. En este momento es cuando comienza el peligro ya que las orugas comienzan a bajar del árbol en grupo, formando las características filas por las que se les da nombre, pues pareciera que forman una especie de perfecta procesión.

Desplazándose en fila una tras otra, buscan un lugar no muy lejano del árbol, donde poder enterrarse. Una vez enterradas dejan de suponer un peligro, ya que se transforman en crisálida y terminan su metamorfósis a mariposa, empezando de nuevo el ciclo.

procesionaria bajando de los árboles para poder enterrarse

¿Cuál es el peligro de la oruga procesionaria?

Teniendo en cuenta el ciclo que hemos explicado, te habrás dado cuenta de que en estos momentos nos encontramos en la época de máximo riesgo.

El peligro de esta oruga se debe a los pelillos urticantes que la recubren a modo de mecanismo de defensa. Los perros, exploradores por naturaleza, pueden sentir curiosidad ante su movimiento y aproximarse a olisquearlas. Las orugas sueltan estos pelos, que pueden ir a nariz y ojos incluso sin llegar el perro a tocarlas o, más grave aún, en la lengua si este le echa la boca, lo cual puede llegar a ser grave y tener consecuencias irreversibles e incluso letales.

El contacto con una oruga es siempre y sin ninguna duda un motivo de consulta veterinaria de urgencia, pues los pelillos siguen liberando una sustacia tóxica que necrosa los tejidos, por lo que cuanto más se tarde en tratar, peor será el pronóstico. El único primer auxilio que podrías hacer sería lavar con agua templada las zonas afectadas pero eso sí, nunca debes frotar, ya que haciéndolo podrías incrustar más estos pelillos.

Las zonas más afectadas suelen ser aquellas desprovistas de pelo. Los primeros síntomas serán salivación abundante, irritación y picor en ojos y cara, lo que les hace rascarse, hinchazón de toda la zona y sobretodo de la lengua, que sufre los daños más característicos, apareciendo incialmente muy inflamada y siendo frecuente su necrosis (muerte del tejido) que muchas veces supone su pérdida total o parcial.

En casos muy graves, si tu perro ingiere esta oruga, la garganta, así como el esófago y el estómago, se dañaría con necrosis y la inflamación de la faringe impediría el paso del aire, bloqueando las vías respiratorias.

Teniendo en cuenta todo esto, es muy importante en estas épocas del año, evites los lugares en donde haya pinares y si no puedes hacerlo, asegúrate de llevar con la correa a tu peludo para evitar que se aproxime a las orugas. Si tienes estos árboles en tu casa, es importante prevenir, eliminando los nidos, poniendo trampas o restringiendo esa zona a tu peludo.

Y recuerda, desde Lenda te recomendamos que cualquier duda que tengas sobre este u otros temas, ¡siempre consulte con tu veterinario de confianza!

¿Tienes dudas? ¡Consulta a nuestra veterinaria!

 

2 comentarios

    1. Hola, no, yo no me confiaría en este aspecto, no siempre se entierran inmediatamente una vez que descienden, pueden pasar cierto tiempo buscando la zona adecuada. Además de noche es difícil verlas, pudiendo ser más peligrosas si resulta haber alguna por el suelo, pues no la ve ni el perro, ni nosotros para poder evitar el acercamiento como haríamos durante el día. En este caso, yo no me confiaría, mejor evitar pinares, y de no ser posible, llevar al perro atado. Un saludo.

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