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Aunque siempre hay excepciones, es bien sabido que a nuestros queridos gatos no suele gustarles el agua, ni mucho menos bañarse.

Teniendo en cuenta esto, es bastante común que surjan dudas relacionadas con su higiene y limpieza pero debes saber que una cosa es que no les suela gustar el agua y otra que no sean higiénicos.

De hecho, si convives con un gato, sabrás que son animales sumamente aseados que dedican mucho tiempo a la limpieza de su pelaje mediante un concienzudo proceso de lamido. En este momento de limpieza y cepillado (que puede conllevar hasta 3 horas al día), su lengua áspera resulta muy efectiva para ayudarles a mantenerse perfectamente limpios por si mismos, por lo que es raro que lleguen a estar sucios.

 

Entonces, ¿es necesario bañar a un gato?

 

Si bien es cierto que el baño no será normalmente de su agrado ni necesario, no quita que se pueda hacer esporádicamente si alguna situación lo requiere, como por ejemplo, que tu gato haya estado en contacto con alguna sustancia tóxica o irritante  (que de ser lamida puede dar lugar a una intoxicación) o si está especialmente sucio y no es capaz de acicalarse por si mismo.

En estos casos, es muy importante que tengas en cuenta la temperatura, tanto del agua (templada) como del ambiente, para evitar que coja frío y sea una situación lo más placentera posible. Desde luego, es fundamental que utilices un champú específico para gatos, ya que su piel requiere un pH concreto.

Durante el baño, aclara muy bien su pelaje sin dejar ningún residuo que pueda generarle problemas de piel y una vez finalizado, asegúrate de secarle muy bien ya que el pelo o el cuero cabelludo húmedo pueden provocar infecciones como irritación, comezón o pérdida de pelo.

Por supuesto, después del baño, no dudes en ofrecerle un premio para reforzar de forma positiva este momento.

En caso de que no te quede más remedio que bañar a tu gato y este te lo ponga excesivamente difícil, existen alternativas en el mercado, como espumas o champús en seco.

Si es verano y hace mucho calor, puedes utilizar una toalla húmeda para eliminar la suciedad de su pelaje o, si es tolerante, puedes bañarlo con agua un poco más fresca (nunca fría). Cualquiera de estas dos opciones puede ser buena para limpiarlo y refrescarlo a la vez.

Pero si realmente lo que quieres es que tu gato esté limpio y brillante, lo mejor que puedes hacer para complementar su propio trabajo de limpieza es cepillarlo a menudo, idealmente a diario, sobre todo en época de muda.

Con un cepillado diario también le ayudarás a desprender y eliminar gran parte del pelo muerto que, si no se elimina correctamente, es ingerido durante el proceso de lamido provocando la formación de bolas de pelo y problemas digestivos.

Si tu gato tiene tendencia a formar bolas de pelo (más frecuente en gatos de pelo largo), te recomendamos incorporar alimentos que les ayuden a digerirlas o eliminarlas como la malta (presente en nuestras recetas Lenda) o la hierba gatera.

En cualquier caso, ten siempre en cuenta la tolerancia de tu gato y busca formas de cuidarlo ¡siempre evitando que pase un mal momento!

 

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