¿Es posible que acudir al médico no sea algo de tu agrado verdad? Pues esto mismo les sucede a nuestros perros y gatos.

Debes pensar que, a diferencia de nosotros, ellos no entienden por qué de repente, tienen que salir de su rutina y zona segura para que un «desconocido» le examine. Esta situación, si no es gestionada correctamente, puede derivar en un pánico irracional a la consulta del veterinario.

Y es que este miedo es lógico ya que, normalmente, acuden allí en momentos de enfermedad o para exploraciones, pruebas o administración de tratamientos que en ocasiones no son agradables.

En concreto, este momento puede ser especialmente complicado para los gatos, que muchas veces no salen de casa y se ven forzados a dejar su zona de confort para rodearse de extraños.

Desde luego, lo primero para evitar que tu peludo lo pase mal es encontrar un centro veterinario que se adapte a sus necesidades y caso concreto. Que acudas a profesionales que cuiden y traten con paciencia y cariño a tu perro o gato será esencial para evitar que estas visitas sean traumáticas.

Junto con esto, hay ciertas cosas que puedes hacer para ayudar a reforzar esta imagen positiva del veterinario y facilitar su trabajo:

 

El coche

 

El coche es una de las piezas fundamentales. Hay un gran número de animales que prácticamente sólo monta en el coche para ir a la clínica, bien porque viven en fincas, zonas alejadas, o suelen pasear andando. Esto hace que relacionen directamente el montar en el vehículo con el veterinario y muchos se nieguen a subir.

Es importante que desde cachorro lo acostumbres a ir en coche a zonas de su agrado. Inicialmente con trayectos más cortos y aumenta la duración a medida que se vaya acostumbrando. Estos paseos en coche deben ser a sitios donde tu peludo pueda correr, jugar y pasarlo bien para que así relacione este viaje con algo positivo.

Si ir en coche lo lleva bien, por lo menos le ahorras ese mal trago inicial que supone subirse a la fuerza y pasarlo mal durante todo el viaje.

Con esto, y si es posible (no es el caso si está convaleciente), es ideal llevarlo a uno de estos lugares antes de la visita a la clínica ya que hacer que corra, juegue y gaste energía ayudará a que libere estrés y se canse, haciendo que reaccione de manera más tranquila en la consulta.

 

Transportín

 

Junto con lo anterior, y sobre todo en el caso de los gatos, es importante que trabajes con el transportín.

Este elemento no debe ser algo desconocido que sólo aparece para acudir a la clínica, sino formar parte de su vida diaria.

Puedes dejarlo en una zona que frecuente con mantas o algún juguete que le guste. En el caso de los gatos, colócalo en algún lugar elevado para que pueda utilizarlo como escondite y se acostumbre a él.

El día de la visita puedes rociarlo con un spray de feromonas relajantes y cubrirlo con una manta para que viaje en coche sea tranquilo. Una vez en la clínica, colócalo en un lugar elevado o sobre tus rodillas en lugar de dejarlo en el suelo, ya que así se sentirá más seguro. Y no abras el transportín en la sala de espera.

Lo ideal es tener un transportín que se abra sacando la parte de arriba, para una vez en consulta poder destaparlo y examinar al gato dentro, sin tener que forzarlo a salir de su lugar conocido, lo cual hará que se sienta más tranquilo y la visita sea más llevadera.

 

Visitas agradables

 

Es importante que evites llevarlo solo cuando esta mal para que la visita no sea desagradable. Si desde cachorro lo acostumbras a pasar a menudo por la clínica, a veces con fines agradables, irá de mucha mejor gana.

Puedes pasarte de vez en cuando a pesarlo, desparasitarlo o simplemente puedes llevarlo contigo cuando vayas a comprar su comida¡Y de paso cómprale alguna chuche!

Haciendo esto, conseguirás que vea que la clínica también puede ser un lugar placentero.

 

Refuerzo positivo

 

Que tú estés relajado/a será fundamental para ayudar a que tu peludo no lo pase tan mal. Transmítele calma y tranquilidad con juegos, ánimos y caricias. Además, que le ofrezcas premios antes, durante y después de la consulta (siempre teniendo en cuenta la situación) ayudará a darle una connotación positiva a la visita.

En definitiva, premia su buen comportamiento, dale apoyo y mucho cariño.

 

Consulta en casa

 

Una de las mejores opciones ante la fobia a la clínica, podría ser que el animal sea atendido en casa, lo cual es especialmente interesante en el caso de los gatos.

Muchos veterinarios ofrecen servicio a domicilio, de hecho muchos trabajan únicamente de esta manera. De esta forma tu peludo se ahorra el viaje en el coche si este le desagrada y recibe la visita en su hogar, lo cual es reconfortante.

Si ves que tu peludo lo pasa muy mal, te recomendamos que valores esta posibilidad.

 

En definitiva, estamos seguros de que con todos estos consejos conseguirás que tu peludo lleve bien estas visitas.

 

 

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