Enero ya está aquí, y como estamos en pleno invierno con más frío que nunca, hay algo que se nos puede pasar por alto y que no pocas veces acaba en disgusto:
Las gatas pueden empezar con el celo en enero, especialmente en el hemisferio norte.
Por qué puede aparecer el celo en gatas en enero
Las gatas son poliéstricas estacionales, entran en celo, de manera prácticamente constante, cuando aumentan las horas de luz.
Esto, desde luego, no es algo casual. Lo más habitual en la naturaleza es parir cuando hay más luz, pues implica temperaturas más agradables, más alimento disponible y mayor supervivencia de los cachorros.
Si los partos suelen empezar en marzo, para ello es necesario que el celo, que dará lugar a la gestación, tenga lugar dos meses antes, cuando nosotros apenas somos capaces de percibir el aumento de horas de luz.

Esto estimula el eje hipotálamo–hipófisis–gónadas. La luz es percibida por la retina y la información llega al hipotálamo, donde se reduce la secreción de melatonina por la glándula pineal.
Esta disminución permite la liberación de GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas), lo que activa la hipófisis anterior.
Como consecuencia, la hipófisis secreta FSH (hormona foliculoestimulante) y LH (hormona luteinizante), responsables del desarrollo folicular ovárico y de la producción de estrógenos.
Lo cual, en el hemisferio norte, se suele traducir en celos de enero a septiembre, más o menos.
Estos cambios no siempre se perciben en las gatas que viven permanentemente dentro de casa, que casi pueden entrar en celo en cualquier época del año, porque la luz artificial altera su ciclo.
Primer celo en gatas: cuándo estar atentos y por qué
El primer celo suele ocurrir entre los 5 y 9 meses de edad, aunque puede variar. Y es aquí donde debemos estar atentos para evitar sustos.
Normalmente queremos esperar para castrarla a que su desarrollo esté más o menos terminado, pero también queremos hacerlo antes del primer celo.
Por eso es importante tener en cuenta la época del año en la que nos encontramos, pues este puede aparecer con 5 meses, o por el contrario tardar 9 meses o más, lo cual complica el cálculo de la edad ideal para la castración.
Esto quiere decir que, si ahora mismo en enero la gata tiene 5-6 meses, puede perfectamente ocurrir el primer celo, cuando quizá teníamos pensado castrarla a los 7-8 meses y anticiparnos a ello.
Que si vive en interior será molesto, pero si vive fuera o tiene acceso al exterior (¡o los machos a ella!) puede traducirse en una gestación indeseada.
Además, una vez iniciado el primer celo y la época cálida, normalmente se suceden uno tras otro, con una breve pausa entre ellos que muchas veces cuesta apreciar, lo que hace difícil encontrar el momento ideal para realizar la cirugía.
Pues, recordemos, hacerlo durante el celo no es lo ideal, con más riesgo de sangrado, desgarros y/o una recuperación más lenta.

Síntomas del celo en gatas: señales que pueden aparecer de golpe
La naturaleza no espera y es la que marcará el ritmo. Por tanto, no te extrañe si nada más empezar el año tu gata empieza con síntomas de celo como:
- Maullidos fuertes y frecuentes
- Se frota contra objetos o personas
- Postura con la parte trasera elevada
- Mayor inquietud y afecto
- O incluso intentos de escape
En este momento ya no hay marcha atrás. Tratar de capearlo lo mejor posible (cómo tranquilizar a una gata en celo) con mimos y afecto y, en principio, esperar a que termine para castrar, si es lo que queremos.
Ante cualquier duda lo mejor será consultar a su Veterinario, que te guiará de la mejor manera tanto en el proceso del celo, como en las posibles opciones para el futuro.


