Estamos en plena época de aparición de camadas, sobre todo de gatitos, por eso considero importante incidir en un par de aspectos.
En un post anterior, comentábamos los tres pilares fundamentales para atender correctamente una camada, ya sea de perros o gatos recién nacidos o aún lactantes: calor, nutrición y ayuda con sus necesidades.
Pero ante diferentes consultas, llego a la conclusión de que, de manera bienintencionada, el orden de los pasos a seguir puede ser incorrecto, y en este caso el orden de los factores es importante. Además, es importante añadir un paso previo que muchas veces, con las prisas por ayudar, se salta:
Tomarnos un momento para asegurarnos de que la madre está cerca o no haciéndose cargo.

Antes de recoger una camada abandonada: observa a la madre
Es un error frecuente llevarse una camada recién encontrada cuanto antes. El fin es atenderla rápido, sí, pero primero debemos pararnos a valorar si realmente las crías están solas o si, por el contrario, está su madre.
Esta puede haberse alejado, por miedo o para buscar comida, y sería un error garrafal retirar las crías si tienen alguna posibilidad de estar con su madre.
Entre otras cosas, la lactancia artificial es compleja, trabajosa y no siempre da buen resultado; desde luego, nada tiene que ver con el alimento que puede aportarles su madre, tanto en cuanto a nutrición y defensas como a apego y seguridad.
Por eso nunca debemos descartarla de entrada. Observaremos desde cierta distancia durante un tiempo 30–60 minutos o más si es posible. También buscaremos señales de su presencia, es decir, si encontramos una camada en una bolsa, fría y desnutrida, es evidente la intervención humana, y lo más probable es que la madre esté muy lejos. Sería urgente atender a los cachorros cuanto antes.
En cambio, si están en un sitio medianamente protegido, no están fríos y parecen estar bien alimentados, la intervención podría no ser tan urgente, pues pueden ser señales de que su madre los está cuidando. En este caso podemos esperar y observar.
El primer paso urgente: dar calor a los cachorros
Una vez nos aseguramos de que no hay madre o si observamos que la intervención es urgente, lo PRIMERO será ayudarles a entrar en calor.
Antes de preocuparnos por el tema de la nutrición, qué dar, cómo o cuánto, será prioritario calentarlos.
Nunca se debe alimentar a una camada si está fría. Primero hay que calentarla.
¿Por qué?
- Las crías, sobre todo recién nacidas, no regulan bien su temperatura.
- Si están frías, no pueden digerir la comida.
- Alimentarlas en ese estado puede provocar aspiración, problemas digestivos e incluso la muerte.

Cómo calentar una camada recién encontrada de forma segura
Por tanto, será crucial secarlos bien y calentarlos primero. Esto debe hacerse poco a poco, no de golpe.
En el primer momento, ante una urgencia imprevista, nuestro propio calor corporal puede ser una excelente opción mientras buscamos material y los llevamos a un sitio seguro. Antes incluso de llamar a alguien que se haga cargo, en caso de no querer asumirlo.
Una vez en casa o en el lugar donde vayan a quedarse, es importante mantenerlos permanentemente cerca de una fuente de calor, como lo haría el cuerpo de su madre.
Para ello van genial las bolsas de agua caliente o de semillas, que se calientan en el microondas. ¡Ojo! No te pases con el calor, ya que si son muy pequeños no pueden separarse si les quema.
Ya sea una u otra, las cubriremos con una mantita antes de colocarlos cerca.
Para que entren en calor inicialmente, puedes calentar un poco las mantas o toallas con el secador antes de ponérselas.
Una vez que los animales estén calentitos y activos, ahora sí, sería el momento de empezar a alimentar, con una leche específica para la especie en cuestión, y pasar al resto de puntos indicados en el post anterior.
Una vez estabilizados, es importante llevarlos al veterinario, que comprobará que están sanos e indicará los pasos a seguir para sacarlos adelante y mantenerlos en el mejor estado sanitario posible.


