Es fundamental, a la hora de tomar una decisión responsable, saber qué animal estamos incorporando a nuestra vida y familia, cuáles son sus necesidades y particularidades.
En ocasiones la decisión viene un poco “de rebote”, la familia busca una mascota y opta por el gato en lugar del perro porque este no hay que sacarlo a pasear y es más independiente, pudiendo quedar solo en casa puntualmente sin problema.
No nos llevemos a error. El gato no necesita salir y puede ser muy feliz en un piso. Cierto. No es tan dependiente de nosotros y suelen asumir con gusto la soledad. Normalmente es así. Pero tienen otras necesidades que es importante tener en cuenta para evitar disgustos.
Qué debes saber antes de incorporar un gato a tu vida
El principal hándicap, que suele traer de cabeza a aquel que no conoce las costumbres e implicaciones de un gato, son las uñas y el consecuente rascado de muebles, sofás, alfombras… y todo aquello que les parezca oportuno. Puede ser un problema, claro, porque estropean el mobiliario. Debemos dotar el hogar de rascadores y superficies para arañar, para dirigirlo a donde nos interesa y apartarlo de nuestros muebles.
Es un comportamiento intrínseco en ellos y en su naturaleza que no debemos castigar, sino permitir y facilitar, pues no solo lo hacen para el cuidado y correcto mantenimiento de sus uñas, sino también como marcaje, para relajarse y liberar estrés.

Cómo preparar tu casa para la llegada de un gato
La casa debe estar preparada, no solo a base de rascadores dispersos por sus sitios preferidos, sino también, muy importante, para evitar accidentes, protegiendo ventanas y balcones.
Dentro de esta preparación del hogar cobran especial importancia los areneros que, recordemos, siempre serán uno más del número de gatos en casa. Es decir, si solo tenemos un gato, el número correcto será dos. De esta manera siempre encontrará uno limpio y tranquilo, evitando deposiciones fuera de lugar. Mantener estos areneros siempre limpios será fundamental.
Personalidad, adaptación y convivencia con niños u otras mascotas
La personalidad de los gatos es otro factor a tener en cuenta. No todos los gatos son iguales. Algunos son muy cariñosos y demandantes, buscan mimo y contacto. Otros, más reservados e independientes.
Si adoptas un gato adulto, puede que ya tenga una personalidad definida. Si es cachorro, su carácter se irá formando con el tiempo.
También debes considerar que el proceso de adaptación puede tardar días o incluso semanas. La paciencia es clave, sobre todo si va a convivir con otras mascotas o niños. Si bien hay gatos que se llevan genial con perros u otros congéneres, otros no quieren saber nada del asunto y debemos respetarlo, no se puede forzar. Algunos acaban durmiendo juntos y compartiendo vida, en cambio otros se mantienen a un lado, cada uno en su espacio sin llegar jamás a interaccionar, y es respetable.
Lo mismo respecto a los niños, estos deben entender sus tiempos y dar espacio sin agobiar, evitaremos así sustos innecesarios. Es importante que sepan que no es un juguete para manejar a su antojo, sino un compañero de vida con sus propias necesidades.

Gastos, salud y compromiso antes de tener un gato
Los gastos, que van mucho más allá de alimento y desparasitación. Una buena arena, que no genere mucho polvo ni mal olor, no es barata. Y debemos cambiarla a menudo, es un gasto que no siempre se tiene en cuenta.
Lo mismo que el gasto en veterinario, que no son solo desparasitaciones y vacunas. Los gatos, como todo ser vivo, enferman de vez en cuando, siendo frecuentes por ejemplo los problemas urinarios, renales, infecciones o cálculos. Esto requiere atención médica y gasto en pruebas y tratamientos. Además de posibles accidentes y la esterilización, obligatoria y muy recomendable, tanto para evitar gestaciones indeseadas como para su salud y calidad de vida.
Sin olvidar que un gato, como cualquier animal, es un compromiso para toda su vida. Suelen vivir entre 12 y 20 años, tiempo en el cual nuestra vida puede dar muchas vueltas, y como tutores responsables debemos tenerlos en cuenta; embarazos, mudanzas, viajes, nuevas mascotas… Los gatos son animales territoriales y pueden estresarse con facilidad ante estos cambios. Por eso es importante darles tiempo, facilidades y tratar de acompañarles en cada proceso.
Por eso es crucial sopesar todas estas necesidades y las posibles variantes de nuestra vida a lo largo de los años antes de traerlo a nuestra vida, para así tomar la decisión de manera responsable, teniendo en cuenta que un gato no es un accesorio ni una moda. Es un ser vivo que dependerá de ti para su bienestar físico y emocional toda su vida y te ofrecerá a cambio amor y compañía, pues no solo ocupará un espacio en el sofá, sino también en tu corazón.


