El otoño es una estación mágica cargada de tradiciones y productos típicos. Si vives cerca de una zona rural o de bosque, es habitual salir a recoger castañas o setas, que además de resultar deliciosas, son la excusa perfecta para disfrutar con nuestros peludos de hermosos paseos en la naturaleza.

Pero… ¿y qué pasa si tu perro o gato se come una seta?

En principio, y siempre que no le den alergia, pueden comer las mismas setas que nosotros aunque, obviamente, sin salsas ni condimentos y en una dosis razonable. Esto significa que serán tóxicas para ellos las mismas setas que lo son para nosotros y, en cambio, podrían comer las setas que se suelen recoger en esta época (ej: Níscalos o Boletus) o las que se compran en el supermercado que, con moderación y responsabilidad, pueden aportales grandes beneficios.

El problema es cuando no sabemos si la seta ingerida es o no tóxica. Ni que decir tiene que sólo deben recoger setas para consumir aquellas personas con los conocimientos necesarios para poder identificar perfectamente las setas comestibles y diferenciarlas de las venenosas.

A diferencia de lo que muchos piensan, las setas venenosas no siempre tienen colores rojos llamativos que alertan de su peligro, ni olores desagradables que puedan repeler a tu peludo, todo lo contrario, pueden incluso tener olor atractivo para ellos. Si identificas como venenosa la seta ingerida es fundamental acudir de urgencia al veterinario. Si ingirió una seta y desconoces si es o no tóxica, ante la duda, el procedimiento debe ser el mismo, cuanto antes mejor, pues si bien en algunos casos la intoxicación se limita a trastornos digestivos leves, en muchos otros pueden ser incluso mortales.

Los síntomas iniciales de la intoxicación serán hipersalivación, lagrimeo, vómitos y diarrea, pudiendo dar paso posteriormente a temblores y convulsiones. Es importante tener en cuenta que la NO aparición de síntomas no quiere decir nada, pues las intoxicaciones más graves (aquellas que afectan a hígado y riñón) pueden no mostrar síntomatología hasta horas después. Cuanto antes acudas al veterinario para actuar frente al tóxico y tratar de eliminarlo, mejor será el pronóstico.

Y… ¿si se come una castaña?

Los perros pueden comer castañas (aquellas que son aptas para el consumo humano), siempre de manera moderada ya que en exceso puede provocar desórdenes digestivos. De hecho les aportan muchos beneficios; mejoran su salud ósea y dental, son buenas para el corazón y la piel (ácidos grasos omega 3 y 6) y, en la cantidad adecuada, pueden incluso mejorar el tránsito intestinal. En el caso de los gatos, su ingesta debe ser inferior o inexistente ya que la castaña es una fruta con el pulpa harinosa y son animales que suelen tener mayores dificultades para digerir la comida.

Pero esto no quiere decir que se las puedas dar libremente. Una castaña (dos como mucho) es más que suficiente, y desde luego no a diario. Lo ideal sería ofrecérselas crudas (¡sin cáscara!) o ligeramente asadas, no tostándolas tanto como lo harías para ti.

Conforme avanza el otoño, llega una de las épocas más destacadas, Halloween o, como lo conocemos en Galicia, Samaín.

En estos días, es muy habitual ver calabazas por todas partes, con lo que puede ser que te surja otra duda… ¿Puede mi perro o gato comer calabaza?

Por supuesto que sí. Es un alimento óptimo para ellos, siendo una gran fuente de vitaminas y minerales y, por su enorme aporte de fibra, es una gran aliada para los problemas digestivos, tanto estreñimiento como diarrea, teniendo además efecto depurativo por su contenido en agua y en antioxidantes naturales.

Dado que en crudo puede ser difícil de digerir, la mejor opción es cocerla (sin cáscara, semillas ni sal), para posteriormente darla en trozos, pisada con un tenedor o incluso batida en puré. Siempre tiendo en cuenta que simplemente será un complemento para suplementar la dieta de nuestro perro y nunca la base de su comida.

Y ahora que ya sabes si tu peludo puede o no comer estos alimentos típicos de otoño, aprovecha para salir con el al bosque o al monte disfrutando así antes de la llegada del invierno pero teniendo mucho cuidado con las setas venenosas y también con las pulgas ¡que abundan en esta época!

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