Es bastante habitual que, después de una excursión, una larga caminata por la montaña, una jornada de playa o un día de juegos especialmente intenso, muchos tutores observen lo que parecen agujetas en perros: que al día siguiente su perro se mueve con mayor rigidez. Puede levantarse más despacio, caminar con menos soltura o mostrarse menos dispuesto a correr y jugar, lo que genera preocupación al pensar que haya podido sufrir una lesión muscular o incluso que tenga problemas articulares.
Sin embargo, estos cambios no siempre indican una lesión. Al igual que ocurre en las personas, los perros también pueden experimentar molestias musculares tras un esfuerzo físico al que no están acostumbrados. La clave está en saber diferenciar unas simples agujetas, que suelen ser leves y pasajeras, de los signos que pueden indicar una lesión que requiere atención veterinaria.
¿Qué son las agujetas en perros?
Las agujetas no son más que dolor muscular que aparece tras realizar un ejercicio al que el músculo no está acostumbrado y se deben a pequeñas lesiones microscópicas en las fibras musculares que desencadenan un proceso inflamatorio normal y temporal.
Suelen aparecer después de una caminata mucho más larga de lo habitual o por terrenos muy pendientes. Más juego del acostumbrado, sobre todo con otros perros, que es más intenso, carreras durante horas por la playa, deportes caninos —agility, canicross o disco— o reanudar la actividad física después de un tiempo de descanso o de mayor reposo.
Los perros jóvenes, muy activos o deportistas también pueden sufrirlas, especialmente si aumentan la intensidad del ejercicio de forma brusca.
¿Cómo identificar las agujetas en perros?
No existe una forma de confirmar las agujetas en perros en casa, pero algunos de los signos que pueden hacer sospechar de molestias musculares leves son:
- Se levanta con dificultad después de descansar.
- Camina algo más despacio.
- Parece menos dispuesto a correr o jugar.
- Está algo rígido durante los primeros minutos del paseo.
- Descansa más de lo habitual.
Ojo, porque efectivamente muchas lesiones musculoesqueléticas pueden empezar con síntomas similares, por lo que es importante estar atentos a su evolución.
No sería normal que presente un dolor intenso, cojeras marcadas, llore o se queje al moverse o deje de apoyar una extremidad.
Y, sobre todo, será clave la duración de las molestias.
Las agujetas suelen mejorar rápidamente, en uno o dos días con descanso.
Si los síntomas empeoran o duran más de 48 horas, es importante acudir a la clínica veterinaria para descartar lesiones de mayor importancia, pues efectivamente podría tratarse de problemas articulares o rotura de ligamentos, entre otros.

¿Cómo ayudar a un perro con molestias musculares?
Básicamente, no forzándolo. Durante las siguientes 24-48 horas conviene reducir la intensidad del ejercicio y optar por paseos tranquilos.
También es importante que disponga de un lugar cómodo para descansar, tenga siempre agua fresca disponible y evite actividades de alto impacto hasta recuperar la normalidad.
Nunca debemos automedicar, por los peligros que ello implica. Podemos vernos tentados a administrarles antiinflamatorios humanos para reducir sus molestias, pero estos son tóxicos para nuestras mascotas en cantidades muy pequeñas, como comentábamos en este post.
Una buena dieta ayuda a que el organismo afronte mejor el esfuerzo físico y se recupere de forma más eficiente. Es clave aportar proteínas de alta calidad, que favorezcan el mantenimiento de la masa muscular.
Además, unos niveles adecuados de vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3 contribuyen a mantener músculos y articulaciones en buen estado, especialmente en perros muy activos o de edad avanzada. Es importante la incorporación de condroprotectores, colágeno e incluso antiinflamatorios naturales de ser necesario, sobre todo en perros de razas grandes o con patologías osteoarticulares.
En cualquier caso, y no siendo nada grave, podemos tratar de prevenir estas molestias manteniendo una buena condición física durante todo el año, haciendo descansos durante rutas largas, manteniendo un peso corporal adecuado, evitando cambios bruscos en la intensidad del ejercicio, adaptando el ejercicio en perros senior o con problemas articulares y ofreciendo una alimentación equilibrada, cuidando así su salud muscular y ayudándole a disfrutar de una vida activa durante muchos años.


